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Información actualizada el domingo, 19 de abril de 2009.

Isla Madre de Dios, lugar de pinturas rupestres, bosques milenarios y estudios a nivel mundial

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Es una de las tantas islas ubicadas al extremo sur de Chile, pero con la peculiaridad de tener un atractivo científico enorme: pinturas de alacalufes, una tumba milenaria, bosques de miles y miles de años y una cueva de más de 350 metros de profundidad han hecho de esta zona un lugar de interés científico muy relevante durante los últimos años.

Reporteros del patrimonio. Alejandro San Martín (Chile)



En cercanías al Estrecho de Magallanes, en aquella zona en donde el clima es extremo, con fuertes lluvias, mareas bravas y un silencio quebrado solamente por la misma soledad, encontramos una isla formada por millones de corales y roca caliza durante quién sabe exactamente cuántos años, dándole un aspecto particular y un color blanco que se entremezcla con los muchos relieves de la isla. Nos referimos a Madre de Dios, una isla de poco más de mil kilómetros cuadrados, en donde la fauna presente no es muy variada,  pero que destaca por sus milenarios y extensos verdes bosques nativos, como también por sus cuevas submarinas, destacando una de 350 metros de profundidad, la mayor del país.

La isla Madre de Dios, o Isla Mármol (por el color que tiene), ha sido escenario de algunas expediciones internacionales, las cuales han investigado las características ya descritas, específicamente las cuevas (formadas en su mayoría por las condiciones mismas que vive la isla: erosión por el fuerte viento y la acción del mar). Sobre estas últimas se han realizado desde el 2006 dos expediciones con científicos de diversos países, logrando resultados sorprendentes: pinturas rupestres de los alacalufes o Kaweshkar fueron halladas en las paredes de algunas de estas cuevas (cueva del pacífico), además de la tumba de un indígena de la cultura alacalufes de 4.500 años de antigüedad. Esta isla, además, es testimonio vivo de los cambios climáticos que ha vivido y sigue ocurriendo en el planeta.

El 11 de enero del 2008, el gobierno declaró a esta isla como zona protegida, por su valor cultural (relacionado a los alacalufes), geográfico (rocas y glaciares enormes de mármol, relieves de interés, cuevas enormes, bosque magallánico milenario) y científico.

La cultura Kaweshkar, o Alacalufe, se caracteriza por el uso de botes, es decir, eran un pueblo pesquero. No es de extrañar, entonces, que estos indígenas llegaran hace miles de años a esta isla y la utilizara para diversos fines. Puede ser que en estos viajes el arte se hizo presente en los Kaweshkar, logrando las pinturas rupestres encontradas por las expediciones en el nuevo milenio.

En fin, la isla Madre de Dios es parte de un proyecto que buscaría declararla como Patrimonio de la Humanidad por el ecosistema y la riqueza cultural y geográfica que nos presenta. Esperemos que esta valiosa formación rocosa se mantenga durante muchos años más, y que las generaciones venideras puedan apreciar todavía aquella profunda cueva, rodeada de milenarios bosques y del mármol circundante.

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