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Información actualizada el domingo, 14 de marzo de 2010.

El Cairo: mezcla de tradición milenaria y modernidad

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Capital de Egipto, El Cairo fue declarada en 1979 como Patrimonio de la Humanidad  por la Unesco.  Centro urbano de gran densidad poblacional, la ciudad  es meca cultural e histórica del mundo árabe. 

Reporteros del Patrimonio. Jennifer Guillinet.

Caos. Ellas van, vienen, cruzan, miran alrededor, bajan la mirada, se ríen, sonríen, vuelven a levantar la cabeza y los observan a ellos, de camisas  de un color beige casi obligado, que contrastan con el color de sus pieles casi negras.

Ellos nos las miran, están acostumbrados a no hacerlo, a mirarse entre ellos, a fumar un cigarrillo, a correr, a cruzar las avenidas altamente transitadas, juntarse en un barcito, mirar fútbol, adorar a Messi, acomodarse los turbantes, pitar narguila y disfrutar de un té de hierbas. Ellos usan unas túnicas largas hasta el suelo, que nadie entiende cómo hacen para sufrir el calor agobiante de las calles de El Cairo o el clima árido del desierto. Túnicas, turbantes y arenas conviven en plena armonía. Al igual que los bocinazos, los rezos y los turistas.

Podría parecerse a cualquier ciudad del mundo, una tranquila Montevideo, una ruidosa Buenos Aires, una industrial San Pablo o más bien una edificada New York. Podría parecerse a millones de urbes planetarias que han sido construidas a lo largo del tiempo del hombre sobre la tierra. Pero no es ninguna otra, sólo ella impone su leyenda frente a los autos que deambulan por sus asfaltos. 

Le pesa la historia, la cultura y quien sabe cuántos faraones. El Cairo es única por lo que fue y ya no es, es ese puñal que recuerda a todo  momento lo perdido. No hay imperios, ni Tut- anj- Amón, ni Cleopatras.

Lo máximo que conserva es tres pirámides de piedra que se ven desde lejos en cualquier autopista. Son el centro simbólico, como bien podría ser la Plaza de Mayo en Buenos Aires o el Arco del Triunfo en Francia. Las pirámides son la meca de sentido del gran Egipto, ese victorioso y fuerte que relatan las antiguas escrituras, y que se quemó de la mano de persas, griegos y romanos.

Pero la historia se repite a continuidad, marcando un eterno retorno del cual no puede evadirse. Conquistada, recuperada e independizada, muchos de sus tesoros culturales que ella protegía fueron usurpados y exiliados, salvo las pirámides, que son imposibles de robar. De hecho, hace más de un mes que la sociedad egipcia está en debate por un proyecto de ley de legalización del tráfico de antigüedades.

La bordea el río Nilo, de aguas generosas, que ha fertilizado sus riberas, pueblos, familias y ciudades. El Antiguo Egipto está latente en las autopistas y veredas, funciona como una sensación térmica, aún a pesar de la modernidad y el capitalismo que hicieron eco en esas tierras, marcando aún más las desigualdades típicas de los países tercermundistas. Se nota que viven del turismo, porque a cada paso te ofrecen cambio de dólares a liras egipcias, un taxi, postres exóticos, telas o alguna otra oferta comercial, que, obviamente, es sensible al regateo.

Cruzar la calle es tan difícil como querer pagar con tarjeta de crédito. Ninguna de las dos cuestiones es apta para un novato. La primera, porque exige la presencia de algún local que se anime a correr entre los autos, y el turista lo acompañe. La segunda, porque la economía del país es absolutamente informal, y sólo en los hoteles de cinco estrellas y circuitos turísticos de alto nivel es donde se puede consumir con el maravilloso plástico.

El principal atractivo cultural de la ciudad es el Museo de El Cairo, ubicado en el centro. No se puede ingresar con cámaras de fotos o de vídeo (y los visitantes son celosamente revisados en la puerta) y se necesitan por lo menos tres o cuatro horas para hacer un buen recorrido por los pisos del edificio. Se respira arte e historia en cada una de las esculturas, momias y obras talladas que descansan allí.

Es más que recomendable visitarlo con algún guía que pueda explicar cada una de las etapas de la vida del Antiguo Egipto, porque abundan piezas de los reinados y quien no entienda demasiado de la cultura puede perderse la oportunidad de empaparse con su historia.

La Ciudadela de Saladino está un poco más lejos del centro, pero con un taxi se llega en veinte minutos aproximadamente. Se trata de un refugio que amparó a todos los gobernantes desde el siglo XII hasta el XIX.  Mezquitas con mármol, cúpulas, palacios y museos son parte del patrimonio histórico de la fortaleza, situada en una montaña.

Aún cuando su paisaje se asemeje a cualquiera de las grandes urbes industrializadas, con caos vehicular, edificios, smog y ruido, El Cairo mantiene el toque místico. En el mes de diciembre pasado, más de diez mil personas afirman haber visto a la Virgen María en la Iglesia Santa María y San Miguel, según lo relata un comunicado del Obispado copto- ortodoxo de Giza. “Estas apariciones nos permiten sentir que la Virgen María está a nuestro ladoâ€, manifestó Abbouna Ioustos Kamel, sacerdote de la parroquia El Warrak, en el sur de El Cairo. 

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