Información actualizada el domingo, 17 de febrero de 2008.
ASTURIAS Una vía con mucha historia
La Vía Escrita es un sendero de gran recorrido, que arranca en el puerto de Somiedo y finaliza en Cornellana. Está identificada como calzada romana y une el interfluvio Pigüeña/Narcea con Piedrafita de Babia. Tiene un origen incierto, tanto en el tiempo como en el espacio.
No obstante, no parece construida sobre un recorrido migratorio de animales, más bien su definición está hecha por el hombre prehistórico para establecer comunicaciones entre poblados que, una vez más, consolidaron los romanos por sus intereses mineros. Esta afirmación se basa en un trazado nada intuitivo, buscando soluciones, a veces muy complicadas, para el paso entre los crestones calizos de las foces del río Somiedo, con trabajos de caminería serios para salvar desniveles acentuados.
El camino discurre por el fondo del valle para garantizar la máxima disponibilidad con mal tiempo, pues desciende muy rápidamente desde el puerto de Somiedo. Recorre el valle por las laderas orientadas al Oeste, pasa el río Somiedo en el desaparecido puente Espinéu, y después, con justificación geográfica, sigue el curso del río Somiedo por la margen izquierda, cruzando su capital, Pola de Somiedo, y más abajo por La Riera. En Aguasmestas, ya en territorio de Belmonte, las aguas de este río alimentan el río Pigüeña, y juntos, río y senda siguen hacia el Norte por Almurfe, Belmonte, Silviella y Puente San Martín, donde el río Pigüeña se rinde al río Narcea. Este sendero continúa señalizado hasta Cornellana, en el concejo de Salas, donde en un futuro ya próximo seguirá su rumbo histórico hacia la costa cantábrica.
En la presente ocasión recorreremos el tramo comprendido entre los pueblos de Santiago de Hermo y Agüerina por una de las dos rutas alternativas ideadas por la dirección del parque natural de Somiedo, que, desde Santiago de Hermo, sube a la braña de Cistierna y desciende a Almurfe por el camino tradicional que une ambos pueblos.
Arrancamos en el punto kilométrico 27 de la carretera AS-227, puente de San Martín-puerto de Somiedo, a 475 metros, donde tomamos la carretera local que conduce a Santiago de Hermo. En una pronunciada curva hemos de dirigirnos a la izquierda para tomar el camino real de Aguasmestas. Al poco tiempo nos plantamos en el crucero de Las Chameras, donde se puede contemplar una cruz grabada en una peña. Eludimos el camino de la izquierda, remontando la ladera por un buen camino empedrado que asciende a la braña Cistierna. Las cuadras jalonan la ruta, que, tras varias revueltas, alcanza El Collado (750 metros) -1,3 kilómetros en 45 minutos de marcha-. Desde esta atalaya que determina la divisoria de Somiedo y Belmonte se puede contemplar una vasta panorámica hacia el valle de Somiedo y la sierra de la Manteca.
La marcha prosigue ahora por un camino de montaña que desciende paulatinamente al pueblo de Almurfe, que ya se avista desde este lugar. Por ahí nos adentramos en la maraña vegetal de la vertiente norte de la sierra hasta enlazar en El Molinón con la ruta alternativa y señalizada que procede de Aguasmestas (501 metros) -3 kilómetros en hora y media-. El sendero aumenta su traza con piso empedrado y baja directo a Almurfe (395 metros) -3,6 kilómetros en una hora y 45 minutos-. Sin cruzar el río, seguimos por su orilla derecha mientras contemplamos la arquitectura tradicional de sus casas, que se reparten a ambos lados de la carretera y del río. Nos situamos en el panel explicativo de la zona, que, entre otras cosas, dibuja el palacio rural de los Argüelles-Miranda.
Sin cambiar de margen, continuamos con la ruta paralelos al río durante un tramo largo y con varios ejemplares de castaños que dan sombra al camino y al río. Sobresalen cuatro ejemplares de gran perímetro y sus correspondientes corras. La ruta se ajusta a las curvas de la ladera de las montañas, que apenas se ven, y cruzamos un arroyo por un puente de madera de nueva factura y, tras él, una pequeña remontada nos sitúa en una pista de montaña procedente de las alturas de la braña de Pornacebo. La seguimos hacia abajo en dirección al río hasta llegar al puente de hierro de Pornacebo (350 metros). Sin atravesarlo, proseguimos por la misma margen del río con altibajos, cruzando a la vera de un abrigo en la peña caliza que aflora allí mismo. Después de superar un repecho, descendemos por la vertiente opuesta con la vista puesta en las primeras casas de Agüera (326 metros) -8,5 kilómetros en tres horas-. Llegamos a su altura, pero no podemos acceder a él ante la falta de un puente, aunque sí vemos el panel informativo y los pilares que sostenían el viejo puente. Siguiendo el curso del camino, tendremos que remontar la ladera de la montaña, con sostenidas pendientes favorecidas por continuados zigzags dibujados a lo largo de la ascensión. Coronada la loma, el descenso por la vertiente opuesta se lleva a cabo de manera sesgada, asomándonos al pueblo de Agüerina, que alcanzamos por el caserío del Molín, reconvertido ahora como casa rural.
Aquí abandonamos la Vía Escrita, que sigue hasta Belmonte, y cruzamos el puente para dirigirnos a Agüerina (308 metros) -9,2 kilómetros en 3 horas y 36 minutos-. Damos un repaso al pueblo visitando su Patrimonio artístico y cultural. Sobresale la casa palacio de los Cienfuegos, señores de Miranda, obra datada en los siglos XVI-XVII. Tiene una capilla anexionada al cuerpo principal y dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, como también el blasón familiar que preside la portada del edificio. Esta casa fue cuna del célebre cardenal-arzobispo Álvaro de Cienfuegos y Sierra, nacido en 1657, y de su hermano José, un inquisidor establecido en Valladolid