PATRIMONIO DUERO. Concatedral de Miranda do Douro (Portugal)

ES* Con una dilatada historia a sus espaldas, la época de mayor esplendor para Miranda do Douro se dio en el siglo XVI, cuando la localidad portuguesa alcanzó el grado de ciudad y se convirtió en sede episcopal.

PT* Embora tenha uma longa história por trás, a era de maior esplendor de Miranda do Douro ocorreu no século XVI, quando a localidade fronteiriça atingiu o grau de cidade e se tornou sé episcopal.

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ES* El rey de Portugal, don Jõao III, firmó en 1545 el documento por el que Miranda se convertía en ciudad, coincidiendo en el tiempo con la bula papal que formalizaba la creación de la Diócesis de Tras os Montes, escindida del dominio episcopal de Braga. Surgía así la necesidad de levantar un templo a la altura de tales acontecimientos, por lo que en 1552 comenzaban las obras de la Catedral de Miranda donde hasta entonces se erigía la iglesia gótica de Santa María.

Proyectada por Gonçalo Torralva y Miguel de Arruda, la catedral responde a una tipología manierista común a otros templos mandados construir en la misma época, con una planta en forma de cruz con tres naves culminadas en bóveda de crucería. A los pies de la iglesia se encuentra la fachada principal, de aspecto armónico y ladeada por dos robustas torres-campanario. En 1566, el obispo António Pinheiro consagró el altar mayor aunque las obras no concluyeron hasta 1609, cuando Diogo de Sousa informó al Papa personalmente de este hecho.

Miranda do Douro fue sede episcopal hasta 1780, año en el que la diócesis fue transferida por cuestiones estratérgicas a Bragança. En un periodo de relaciones convulsas entre los reinos de la Península Ibérica, Miranda se encontraba más expuesta que Bragança a los ataques del rival español, por lo que la catedral mirandesa perdió la exclusividad sobre la diócesis, pasando a ser considerada primero como concatedral y posteriormente iglesia matriz.

La pérdida de peso político y religioso en el día a día del nordeste portugués durante el siglo XVIII no impidió que Miranda siguiese luciendo en todo su esplendor uno de los grandes tesoros artísticos de su época. La iglesia, ya de por sí un bello elemento de la arquitectura tardo-renacentista portuguesa, atesora en su interior algunas muestras de lo más destacado del barroco penisular. Un claro ejemplo es su retablo mayor, obra del gallego Gregorio Fernández, principal exponente de la escuela castellana de escultura barroca. Otros retablos que merecen la atención del son el de San Benito o el de Nuestra Señora de los Remedios, así como la sillería de coro del Cabildo, obra manierista de gran curiosidad, datada en el siglo XVII.

PT* O rei D. João III, assinou em 1545 o documento que elevou Miranda ao grau de cidade, a coincidir no tempo com a bula papal que formalizou a criação da Diocese de Trás-os-Montes. Dessa forma, dividiu-se o domínio episcopal Braga e com isso surgiu a necessidade de construir um templo à altura de tão importantes eventos, de modos que em 1552 começaram as obras da Catedral de Miranda onde estava, até então, a igreja gótica de Santa Maria.

Desenhada por Gonçalo Torralva e Miguel de Arruda, a catedral responde a uma tipologia maneirista comum a outros templos construídos na mesma época, com uma planta em forma de cruz com três naves a culminar em abóbadas à maneira gótica, com cruzaria de ogivas de nervuras visíveis. Aos pés da igreja fica a fachada principal, harmoniosa na aparência e ladeada por duas robustas torres sineiras. Em 1566, o bispo António Pinheiro consagrou o altar-mor, embora as obras não tenham terminado até 1609, quando Diogo de Sousa informou pessoalmente ao Papa sobre esse facto.

Miranda do Douro foi sede episcopal até 1780, ano em que a diocese foi transferida por razões estratégicas para Bragança. Em um período de relações convulsivas entre os reinos da Península Ibérica, Miranda estava mais exposta do que Bragança aos ataques do rival espanhol, de modo que a catedral mirandesa perdeu sua exclusividade sobre a diocese, tornando-se primeiro concatedral e mais tarde igreja-matriz.

A perda de peso político e religioso no cotidiano do nordeste português durante o século XVIII não impediu que Miranda continuasse a mostrar em todo o seu esplendor um dos grandes tesouros artísticos do seu tempo. A igreja é um belo elemento da arquitetura renascentista tardia portuguesa e guarda em seu interior algumas destacadas peças do barroco. Um claro exemplo é o seu retábulo-mor, obra do galego Gregorio Fernández, principal expoente da escola castelhana de escultura barroca. Outros retábulos que merecem atenção são o de São Bento ou o da Nossa Senhora dos Remédios, e o cadeiral do coro do Cabido, trabalho maneirista de grande curiosidade, que data do século XVII.

Acerca del Autor

El proyecto de cooperación transfronteriza Flumen Durius tiene como perspectiva poner en valor el mayor potencial natural entre España y Portugal: el río Duero. El proyecto hará frente a algunos de los retos más importantes del territorio y de las oportunidades que ofrece, articulando su estrategia en el aprovechamiento de los recursos endógenos de esta área, impulsando el turismo transfronterizo y sostenible a través de la creación de oferta de experiencias turísticas, apostando por el trabajo conjunto y por crear valor añadido.

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