REPORTAJE: Un viaje de 250 años cada Navidad

En este artículo contamos con la colaboración del historiador, investigador y gestor cultural Alejandro Martín López, que nos acerca a la tradición de los belenes napolitanos en España. 

Canal Patrimonio_Alejandro Martín López

A todo viajero que se precie le gusta descubrir la vida diaria de las ciudades o países que visita. Cuál es su gastronomía, cómo son sus mercados, sus tradiciones y sus gentes en el día a día.

Cada Navidad tenemos la oportunidad de descubrir todas estas cosas y muchas más, pero además viajando en el tiempo. La exposición de los belenes napolitanos que se conservan en varios puntos de la geografía española, nos permite asomarnos por un ventana temporal a las calles de la Nápoles del siglo XVIII.

Aunque en España hay diferentes tradiciones belenistas, lo cierto es que los conjuntos napolitanos que se trajeron a la península durante el reinado de Carlos III no son solo una demostración de devoción religiosa, sino sobre todo un documento histórico de cómo era la sociedad del sur de Italia durante el reinado de los Borbones en Nápoles y Sicilia.

Probablemente lo que más nos llame la atención es que a excepción de los personajes estrictamente religiosos, el resto de figuras están inspiradas en personas reales de diferente procedencia social. También el escenario donde se exponen corresponde a la arquitectura del Nápoles del siglo XVIII: conviven las casas humildes, con los palacios barrocos y las recién descubiertas ruinas de Pompeya y Herculano. Por esta razón, es tan habitual que encontremos algunas escenas a la sombra de columnas medio derruidas junto a plazas decoradas con fuentes monumentales.

Figuras artesanales

Las figuras son realizadas de forma artesana; tienen las extremidades y la cabeza fabricadas en terracota, y habitualmente recogen tipos de un amplio espectro de razas, edades y facciones. El resto del cuerpo, realizado en madera y tela, permite que puedan adoptar distintas posturas. También, hecho a medida para cada figura, se diseña, corta y cose el vestuario, que responde al amplísimo espectro de prendas que una sociedad tan pendiente de la moda como la del siglo XVIII tenía.

 

Los belenes napolitanos también son una ventana a la problemática social del momento en que se realizaron. Es más que evidente el abismo social entre los personajes que pertenecen a la nobleza (habitualmente relacionados con la comitiva de los Reyes de Oriente), con las clases más populares que viven de sus oficios artesanos y los jornales. En ocasiones, también encontramos representaciones de la marginalidad y la pobreza a través de personajes que viven de la caridad o que sufren enfermedades que les sitúan al margen. Pero no solo para la crítica social hay espacio en estas maquetas de la Nápoles del XVIII, la fiesta y las tradiciones musicales aparecen a través de los gaiteros y las mujeres que bailan mientras tocan las panderetas. Incluso las influencias musicales de otros países más alejados, como Turquía, acompañan estas escenas cotidianas, para añadir un punto exótico a la comitiva real.

El viaje emocional que supone descubrir uno de estos belenes a veces nos lleva directamente a la Nápoles de hoy en día, porque tampoco hay tanta diferencia entre los puestos del vendedor de pescado o de flores de calabacín, con los puestos del todavía famoso mercado de La Pignasecca, en el napolitano barrio de los españoles.

Los mejores ejemplos de belenes napolitanos los podemos encontrar en el Museo Nacional de Escultura en Valladolid (en exposición todo el año), o en alguna colección particular, como en el caso del Duque de Cardona (en ocasiones expuesto al público en Madrid). Pero sin duda, el mejor ejemplo es el “Belén del Principe” que Carlos III encargo para su hijo Carlos y que guarda Patrimonio Nacional.

Anualmente, siguiendo una tradición también centenaria, este belén es expuesto en el Palacio Real de Madrid, para que pueda ser visitado por todo el mundo. Así que los belenes napolitanos no son solo un pasaje al día a día de la Nápoles del siglo XVIII, sino el inicio de otra tradición muy interesante: las jornadas de puertas abiertas.

IMÁGENES. Figuras 1, 2 y 3: Vista general del Cortejo de los Reyes Magos; detalle de un puesto de venta de verduras y escena de una carnicería, con personajes vestido según la moda del siglo XVIII en el belén napolitano del Museo Nacional de Escultura en Valladolid. Figura 4: Detalle del “Belén del Príncipe”, en el montaje de Patrimonio Nacional para las Navidades 2017/2018. Palacio Real de Madrid.

Acerca del Autor

Número de artículos : 367

© 2013 Canal Patrimonio | Diseñado por Altamira-web | Aviso legal

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies.Más información sobre cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Scroll to top