El Palacio Real de Berlín volverá a lucir como en tiempos de los reyes prusianos tras las obras de reconstrucción que ya han comenzado y que cuentan con una inversión de 590 millones de euros. El edificio fue derruido durante el régimen comunista alemán y ha sido objeto de controversia y polémica durante muchos años.

Redacción Canal Patrimonio

Reconstrucción Palacio Real Berlín- EFE -

El Palacio Real de Berlín volverá a lucir como en tiempos de los reyes prusianos. El presidente de Alemania, Joachim Gauck, ha colocado la primera piedra del nuevo palacio en la emblemática avenida Unter den Linden en un acto al que también ha acudido el ministro de Cultura, Bernd Neumann, quien estima que el proyecto, “uno de los más significativos” de la ciudad, devolverá a la capital su centro histórico. El nuevo edificio, conocido también como Berliner Stadtschloss, albergará el “Foro Humboldt”, un espacio dedicado a las culturas del mundo que acogerá obras de arte de la Fundación Patrimonio Cultural Prusiano y la Biblioteca Central y Regional de Berlín.

El coste total de la obra, que aprobaron por consenso el Bundestag (cámara baja) y la cámara regional de Berlín en 2007, ascenderá a 590 millones de euros, 80 de los cuales -destinados a la fachada barroca principal- serán financiados con donaciones. El alcalde de Berlín, Klaus Wowereit, ha recordado, en declaraciones a la radio pública RBB, el compromiso financiero del Gobierno con el proyecto para que, en caso de no lograr los fondos necesarios, sea este quien responda por ello.

El arquitecto Franco Stella es el responsable del nuevo palacio en el que se respetará el diseño de las fachadas y los patios del edificio, cuya construcción comenzó en 1443 por orden de Federico II de Brandeburgo “Diente de Hierro”. El proyecto original, diseñado por Andreas Schlüter, fue ampliado por varios monarcas hasta que a mediados del siglo XIX el arquitecto Karl Friedrich Schinkel realizó la última de las reformas.

Los avatares de la historia
Durante la II Guerra Mundial el edificio quedó visiblemente dañado hasta que, una vez concluida la contienda y con el palacio situado en el sector este de Berlín, la RDA ordenó su demolición en 1950 al considerarlo un símbolo del absolutismo prusiano. Situado frente a la catedral de Berlín y a orillas del río Spree, la RDA eligió el lugar, que hasta entonces había sido ocupado el palacio en el que vivieron los príncipes de Brandeburgo, los reyes de Prusia y el emperador de Alemania, para levantar el Palacio de la República en 1973. El edificio albergó entonces el parlamento germano oriental pero también salas de exposiciones y restaurantes, así como un auditorio para congresos y conciertos. Sin embargo, una vez más, el palacio fue derribado tras la reunificación de Alemania alegando en esta ocasión motivos de insalubridad debido a su elevada concentración de amianto.

IMAGEN: Vista del inicio de las obras del Palacio Real de Berlín, Alemania. EFE