Redacción Canal Patrimonio

Más de cuarenta y cinco mil visitantes han pasado por la exposición “Durero grabador. Del Gótico al Renacimiento”, que fue inaugurada en la Biblioteca Nacional de España el pasado 6 de febrero, y que se clausurará el próximo domingo, 5 de mayo.  La muestra consta de 116 estampas sueltas y 6 libros, que pertenecen a la Biblioteca Nacional, que tiene una de las colecciones de trabajos de Alberto Durero más importantes del mundo.

El recorrido se inicia con piezas de varios artistas alemanes del grabado de la época de Durero, junto con las del grupo de “los Pequeños Maestros”, conocidos así por el tamaño reducido de sus obras, más económicas y por tanto más populares. Y es que en la época, según ha explicado la comisaria de la exposición, Concha Huidobro, un grabado podía costar 200 florines, cantidad con la que era posible adquirir una casa.

El fin del mundo
Una segunda sección comprende la primera época de Durero hasta “El Apocalipsis”, una de sus obras más famosas y que comenzó en 1496 inspirada en los temores que había sobre el fin del mundo con el cambio de siglo. Dentro de esta línea, destaca también “El cerdo monstruoso”, un buril que representa un suceso real, el nacimiento de un cerdo con dos cuerpos y una sola cabeza en 1496 cerca de Basilea y que se tomó como un presagio del temido fin del mundo, ha señalado Huidobro.

La tercera sección de la exposición refleja la época en la que Durero estuvo “obsesionado” por la figura humana y las proporciones. La obra maestra de esta época es “Adán y Eva”, una mezcla entre el clasicismo y el espíritu germano y que está basado en las figuras del Apolo de Belvedere y la Venus clásica. Esta obsesión está presente también en uno de los tratados del artista que conserva la BNE: “Della simmetria dei corpi humani”. Durero utilizó mucho el buril, una herramienta utilizada en tres de sus obras maestras: “San Jerónimo”, “El caballero, la muerte y el diablo” y la misteriosa “La Melancolía”, en la que aparece un cuadrado mágico con números que suman siempre 34.


El rinoceronte

En el trabajo de Durero tuvo una gran influencia el emperador Maximiliano I, para quien realizó grandes proyectos en colaboración con otros autores, entre ellos “El Triunfo” y “El Arco Triunfal”, aunque también fue el autor único de “El gran carro triunfal”. La exposición incluye además algunos de sus mejores retratos, como el de Erasmo de Rotterdam y el propio Emperador, en los que demuestra su gran capacidad psicológica, así como las religiosas “La pasión grande”, “La vida de la Virgen” o “La Pasión pequeña”, que reflejan la convulsa época de la reforma protestante.

Pero la estampa más famosas de Durero es “El rinoceronte”, una xilografía sobre un exótico animal que nunca llegó a ver y con una curiosa historia. En 1515 llegó a Lisboa un rinoceronte, animal desconocido hasta entonces en Europa, como regalo de un sultán de la India al rey de Portugal, quien, a su vez, se lo envió al Papa. El barco en el que viajaba se hundió, y el animal se ahogó, por lo que llegó a su destino ya disecado. Unos apuntes sobre el animal llegaron a las manos de Durero, que lo grabó en madera.

IMÁGENES: La Biblioteca Nacional clausura el domingo una exposición de los grabados que guarda de Alberto Durero. / EFE