El Gobierno de Costa Rica ha abierto al público un museo y un sitio arqueológico  en el sur del país, que alberga una colección de esferas precolombinas de piedra, únicas en su tipo.

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EsferasCostaRica_EFE

El director del Museo Nacional, Christian Kandler,  afirma que la Finca 6 “es uno de los sitios arqueológicos más significativos y más emblemáticos, ya que conservan rasgos de gran importancia y únicos en el país”,  que  podrán ser conocidos por turistas locales y extranjeros. El sitio arqueológico cuenta con un centro para visitantes de 300 metros cuadrados, así como con un pequeño museo en el que se mostrará la exposición “Dív Crív: cacicazgos en el Delta del Diquís” e información de las sociedades antiguas que habitaron la zona y los objetos asociados a las esferas de piedra.

“La muestra recoge información sobre la relación de estas comunidades con el medio ambiente que les sirvió de sustento e inspiró su visión de mundo, presenta también datos sobre la complejidad social y cultural alcanzada”, explican los responsables del Ministerio de Cultura. También se mostrará a los visitantes la manera en que los indígenas construyeron aldeas y utilizaron la escultura pública como una forma de demostrar el poder, expresar ideas y afianzar la identidad comunitaria.

Teorías sobre el significado y funcionalidad de las esferas

Los visitantes también podrán realizar recorridos para apreciar de cerca las esferas de piedra, algunas de ellas en sus alineamientos originales, que según las investigaciones pueden estar relacionados a constelaciones, los equinoccios y solsticios. Además se han hallado esferas en los que fueron sitios públicos de los asentamientos indígenas y algunas muy estilizadas en la entrada de casas en las que habitó alguien importante de la comunidad.

En enero pasado Costa Rica postuló ante la Unesco las esferas y cuatro sitios arqueológicos como candidato a Patrimonio Cultural de la Humanidad. Las esferas de piedra, con una perfección en su redondez del 95 %, fueron creadas por los indígenas borucas del sur de Costa Rica entre el año 400 y el 1.500 después de Cristo, y hasta el momento han sido descubiertas unas 200 de ellas.

La candidatura ante la Unesco involucra las esferas en su contexto en cuatro sitios arqueológicos: Finca 6, Batambal, Grijalba y El Silencio, ubicados en el Delta de El Diquís, provincia de Puntarenas, en el Pacífico sur de Costa Rica. En estos lugares se encuentran decenas de esferas, la más grande de 2,57 metros de diámetro y 15 toneladas de peso, así como bases de piedra de las antiguas viviendas indígenas y calzadas que conformaron los asentamientos de esta población.
Las esferas fueron descubiertas en 1939 en una antigua finca bananera de 10 hectáreas, llamada Finca 6. Muchas de estas esculturas fueron removidas de sus sitios originales, destruidas o dañadas por el mito de que en su interior se escondían tesoros.

IMAGEN:  Esfera de piedra precolombina, se cree que los indígenas la usaron como símbolo de rango e identidad, como parte de sus jardines astronómicos, en Costa Rica. EFE/Archivo