Cuentos manuscritos de Miguel Hernández.

Hoy se cumplen 75 años de la muerte de Miguel Hernández, poeta tradicionalmente enmarcado en la generación del 36 pero más próximo a la del 27. Entre los numerosos actos de homenaje, destacamos sus cuentos manuscritos expuestos en la Biblioteca Nacional y la edición del libro ‘Tenemos que hablar de muchas cosas’

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Cuentos manuscritos de Miguel Hernández.

 

La Biblioteca Nacional de España guarda en sus fondos los últimos escritos del dramaturgo, unos cuentos que escribió a su hijo desde la cárcel entre junio y octubre de 1941, poco antes de morir. El texto consta de cuatro relatos infantiles: El potro oscuro, El conejito, Un hogar en el árbol y La gatita Mancha y el ovillo rojo. Los escribió en el Reformatorio de Adultos de Alicante, a donde llegó desde el Penal de Ocaña. Es el último viaje de Miguel Hernández, quien, en sus cartas de este período, tiene dos obsesiones: el reencuentro con su mujer y poder ver a su hijo Manuel Miguel, para quien escribió estos relatos. Hernández los entregó a Eusebio Oca Pérez, maestro, periodista y dibujante, con quien se reencontró en el Reformatorio. Eusebio confeccionó con dos de ellos un libro lleno de dibujos: El potro oscuro y El conejito, para que Miguel se lo entregara a su hijo.

Además, la BNE conserva otras piezas manuscritas de Miguel Hernández como un poema perteneciente al ‘Cancionero y Romancero de ausencias‘ (1938-1941) y tres hojas de papeles autógrafos con versos: ‘La espera puntual de la semilla‘, ‘¿Sigo en la sombra?‘ y ‘El hombre no reposa‘.

‘Tenemos que hablar de muchas cosas’

Cuatro de los diez poetas que homenajean a Miguel Hernández en Tenemos que hablar de muchas cosas‘ han leído hoy ante alumnos de secundaria algunos de los versos del poeta en el 75 aniversario de su muerte, en un acto en el que el Ministro Íñigo Méndez de Vigo ha recitado de memoria el poema “Tengo estos huesos hechos a las penas’. “Gracias por invitarme a participar con vosotros en este acto en el que Espasa presenta una antología de Miguel Hernández y que lleva un hermoso título, ‘Tenemos que hablar de muchas cosas“, ha dicho el Ministro de Educación, Cultura y Deporte al cerrar el homenaje en el Instituto Beatriz Galindo de Madrid. No es un título casual. Son los dos últimos versos de la que es probablemente la más bonita, la más hermosa elegía en lengua castellana, que Miguel Hernández compuso cuando murió su amigo Ramón Sijé, ha recalcado el ministro ante los más de 350 alumnos que han escuchado la obra del poeta.

Fragmentos de una selección de la obra de Hernández que han llevado a cabo diez poetas contemporáneos, con diferentes voces y tendencias, unidos para acercar al autor de ‘Las nanas de la cebolla’ a los lectores más jóvenes. Escandar Algeet, Victoria Ash, Iago de la Campa y Carlos Salem han sido los autores presentes, de entre la decena de poetas que completan José A. Gómez Iglesias (Defreds), Loreto Sesma, Elvira Sastre, David Martínez Álvarez (Rayden), Sergio Carrión y Rubén de la Cruz (Xenon). “Yo descubrí a Miguel Hernández a través de Extremoduro“, ha revelado Algeet ante las risas de la audiencia adolescente que ha enmudecido cuando se ha arrancado a leer ‘Los hombres viejos: “Nacen puestos de gafas, y una piel de levita,/ y una perilla obscena de culo de bellota,/ y calvos, y caducos. Y nunca se les quita/ la joroba que dentro del alma les explota“.

El poeta le ha pasado el turno a Victoria Ash, que ha mostrado “a un Miguel amor, a un Miguel cálido, a un Miguel pasional“. ‘Mis ojos, sin tus ojos, no son ojos’; ‘Canción última’; ‘No quiero ser’; ‘Después del amor’, y ‘Todo está lleno de ti’ ha sido el repertorio de la poeta andaluza. “¿Veis? Todo está lleno de Miguel“, ha concluido Ash tras leer los últimos versos de su selección de Hernández: “Todo está lleno de ti,/ traspasado de tu pelo:/ de algo que no he conseguido/ y que busco entre tus huesos“. El gallego Iago de la Campa (1993), el más joven de los diez autores de la selección, ha querido comenzar su turno saliéndose del guión y alentando a los jóvenes espectadores en esta “época de desaliento“: “Con trabajo todo se puede. Con trabajo y esfuerzo vais a llegar donde queráis“, ha dicho el joven autor. Ha contado que para su recopilación ha elegido los poemas de la primera etapa del homenajeado -‘Leyendo’; ‘El silbo de la llaga perfecta’; ‘No media más distancia que un otero’; ‘Gozar, y no morirse’ y ‘Una querencia tengo por tu acento’-, porque, ha dicho, son “importantes los comienzos y los inicios.

Y de la más joven de las voces que componen la obra homenaje el acto ha pasado, para concluir, a la más madura e internacional, a Carlos Salem, que ha recordado que su primer contacto con Hernández fue en la escuela de su Argentina natal, y gracias a los discos de su padre del cantautor Joan Manuel Serrat. “Retoñarán aladas de savia sin otoño/ reliquias de mi cuerpo que pierdo en cada herida./ Porque soy como el árbol talado, que retoño/ porque aún tengo herida“, ha leído Salem del poema ‘El herido’ para demostrar que, en el proclamado por el Congreso año de Miguel Hernández, el poeta está “más vivo que nunca“.

Biblioteca Nacional / EFE

IMAGEN: Cuentos manuscritos de Miguel Hernández. EFE.