Una nueva exposición en la Tate Modern de Londres supera prejuicios y fronteras para demostrar que el arte pop que encumbró a Andy Warhol o a Roy Lichtenstein fue además un movimiento de resistencia global.

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Expo arte pop en Tate Modern de Londres

“The World Goes Pop”, que abre al público hasta el 24 de enero, reúne unas 160 obras de los años 60 y 70 de artistas de todo el mundo, incluidos de España y Latinoamérica, que aprovecharon la imaginería forjada en el Reino Unido y Estados Unidos para reflejar sus realidades. La muestra, cuyos participantes son, en algunos casos, poco conocidos, pretende explorar “cómo las diferentes culturas han contribuido, repensado y respondido al movimiento”, según la galería.

Aunque en general se considera un fenómeno angloamericano -una reflexión sobre la cultura comercial moderna-, la exposición busca “las historias alternativas del pop”, que a menudo son más críticas y subversivas que las originales. “Bombs in Love” (1962) de la austríaca Kiki Kogelnik es un símbolo de la cultura pacifista de la posguerra, mientras que la subversión de los logos de Coca Cola y otras marcas por Boris Bucán en Croacia son una crítica al avance de la sociedad de consumo.

Frente a las mujeres rubias y despampanantes del universo pop estadounidense, artistas femeninas de otros países reinterpretaron la feminidad con disecciones viscerales del cuerpo, como el aparato digestivo recogido en “Glu, glu, glu” (1966), de la brasileña Anna Maria Maiolino, o los miembros aislados de Jana Zelibska o la argentina Delia Cancela. “The World Goes Pop” también incluye trabajos de Evelyne Axell, Eulàlia Grau, Nicola L, Marta Minujin y Martha Rosler.

Si el pop anglosajón se asocia a menudo con iconos culturales famosos, como Marilyn Monroe o Elvis, o al individuo como consumidor, el movimiento pop global se centra con frecuencia en las masas como símbolo de la cultura contemporánea. Es el caso de “American Interiors” (1968) del islandés Erró, que muestra a trabajadores chinos irrumpiendo en idílicos interiores occidentales, o “Multitude” (1968), del brasileño Claudio Tozzi. El grupo de pintores antifranquistas Equipo Crónica está representado en la muestra con “Concentration or Quantity becomes quality”, de 1966, que muestra la energía de iconos antagonistas.

IMAGEN:  Fotografía facilitada por la Tate Modern de la obra “Doll Festival “, de Ushio Shinohara, 1966, que forma parte de la exposición “The World Goes Pop” que abre al público desde mañana hasta el 24 de enero, en la Tate Modern de Londres. EFE