¿Te imaginas poder seguir en directo la restauración de un cuadro de Bartolomé Esteban Murillo? Es algo que podrán hacer los visitantes del Museo de Bellas Artes de Sevilla, en una de cuyas salas se está restaurando la obra “El Jubileo de la Porcíuncula” del afamado pintor sevillano.

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Murillo, Bellas Artes
El cuadro, cedido por el Museo de Colonia, llegó en junio a Sevilla para formar parte de la exposición que el Bellas Artes está preparando con motivo de la celebración del IV Centenario del nacimiento del maestro sevillano.

La obra fue pintada por Murillo para que presidiera el retablo central de la iglesia del Convento de Capuchinos, salió de Sevilla en 1828 y desde 1876 forma parte de la colección del Wallraf-Richartz Musem de Colonia, y está considerada como una de las obras cumbre del artista.

Los trabajos de restauración, inaugurados hoy por la presidenta de la Junta de Andalucía, podrán ser seguidos a diario por quienes visiten el museo. Para lograrlo se ha habilitado una de las salas principales del Museo, de modo que quede a la vista el trabajo de los restauradores.

La obra y su historia

Como muchos otros cuadros del pintor barroco, la historia de “El Jubileo de la Porcíuncula” está relacionada con la invasión napoleónica y el expolio del patrimonio artístico de la época por parte del mariscal Soult. Las pinturas permanecieron en su lugar original hasta el siglo XIX cuando las circunstancias históricas causaron su dispersión, hasta que en 1840 la mayor parte de ellas pasaron a la colección del Museo de Bellas Artes de Sevilla.

El gran tamaño de “El Jubileo de la Porcíuncula” -430 centímetros de alto por 295 de ancho- pudo evitar el expolio francés, pero fue requisada en el Alcázar de Sevilla, donde permaneció mientras el resto del conjunto fue trasladado a Cádiz para que no cayera en manos de los franceses, y trasladada posteriormente a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando de Madrid.

En 1814 fue devuelto al convento de los Capuchinos y los monjes lo entregaron al pintor Joaquín Bejarano como pago a su trabajo de restauración del resto de lienzos de Murillo que habían sido enviados a Cádiz para protegerlos del expolio francés. A partir de 1828, el cuadro pasa por diferentes manos privadas para, finalmente, en 1876, entrar a formar parte de la colección del museo de Colonia.

IMAGEN: La presidenta andaluza, Susana Díaz, durante la visita realizada hoy. EFE