Diseñado para soportar el fuego de los cañones enemigos, el Fuerte Jesús, que levantaron los portugueses por orden de un rey español en Mombasa, cumple 420 años de turbulenta historia transformado en un turístico remanso de paz.

Canal Patrimonio

Fuerte Jesus Kenia- EFE- 02092013
Desde finales del siglo XVI, la fortaleza se alza como un altivo vigía en la exótica isla sureña de Mombasa, segunda ciudad de Kenia y principal puerto comercial de África Oriental.  El fuerte, marcadamente sobrio por su uso castrense, representa un extraordinario ejemplo de fortificación militar y un hito en la historia de ese tipo de edificaciones, de ahí que fuera declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2011.

Pese a la fama portuguesa de la autoría de la obra, el arquitecto fue un italiano, Giovanni Battista Cairati, y la responsabilidad de ordenar su construcción recayó en un español, el rey Felipe II. “En aquel momento, Portugal formaba parte de las posesiones del Rey de España, y el Fuerte Jesús era una de las fortalezas con la que la Corona española intentó mantener su imperio”, recuerda el arqueólogo James Kirkman en su libro “Fuerte Jesús”.

11 de abril de 1593
La orden del monarca español se cumplió cuando los portugueses, que llevaban instalados desde 1498 en la vecina localidad de Malindi y habían intentado someter numerosas veces Mombasa, rindieron finalmente esa ciudad comercial y estratégica en 1593. El 11 de abril de ese año, los invasores lusos comenzaron la edificación del fuerte sobre un espolón de roca coralina, a fin de apuntalar su presencia en las costas de África Oriental y proteger el codiciado puerto de Mombasa.  “El rey Felipe II encomendó llamar a este sitio Fuerte Jesús. El color rojizo evoca la sangre derramada por Jesucristo en la cruz”, explica a Efe el guía Ben Kipngetich, al precisar que la construcción duró “tres años”. Protegida por amarillentos muros de un metro de ancho y hasta dieciséis de alto, la base militar “no podía ser destruida y, antes de inventarse las bombas, únicamente podía haber sido asaltada a costa de graves pérdidas humanas”, asegura Kirkman.

Distribución de la fortaleza
Actualmente alberga actualmente un museo, barracones, ruinas de una iglesia, un arsenal, cisternas y hasta el esqueleto de un soldado portugués cuyo origen es todavía un misterio. En el patio abierto entre los torreones de defensa, las bocas de los cañones apuntando al cielo evocan hoy aquellos días de asedios, hambrunas, bombardeos, asesinatos y traiciones. La ciudadela, que ocupa una superficie de algo más de dos hectáreas, cambió de manos al menos nueve veces entre 1631 y 1875, cuando cayó bajo el dominio de los portugueses, el sultanato árabe de Omán, la población local swahili y el Imperio Británico.

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Continuos ataques y enfrentamientos
Ese vaivén bélico, que dio a Mombasa el sobrenombre de “Isla de la Guerra”, vivió su episodio más trágico entre el 13 de marzo de 1696 y el 13 de diciembre de 1698, durante el asedio omaní del fuerte, cuya guarnición contaba al principio del cerco con el capitán portugués, cincuenta soldados lusos y 1.500 swahilis leales. Durante más de dos años, los portugueses, diezmados por el hambre y las plagas, repelieron los embates árabes hasta la noche del 12 de diciembre de 1698, cuando los omaníes tomaron el fuerte, pasaron a cuchillo al capitán luso y doblegaron a los catorce supervivientes.

Una flota lusa reconquistó la plaza en 1728 tras un motín interno, pero un año más tarde los habitantes se rebelaron, sitiaron el Fuerte Jesús y asesinaron a numerosos portugueses, expulsados para siempre el 26 de noviembre de 1729. El baluarte sufrió después nuevos asedios, encajó los bombardeos de una flota del Reino Unido y sirvió de cárcel en la época colonial británica, hasta su declaración como monumento nacional en 1958.

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El tumultuoso pasado del fuerte, ubicado cerca del laberíntico casco antiguo de Mombasa, contrasta con la calma que reina hoy día, quebrada sólo por las explicaciones de los guías turísticos, el rumor de los visitantes y el graznido pasajero de alguna gaviota. Acostumbrados desde la infancia a su formidable presencia, los lugareños alardean de la fortaleza, que recibe “unas 350 visitas al día”, según el guía Kipngetich. “¡Nací en Mombasa y me siento orgullosa del fuerte, que es uno de los monumentos más importantes de Kenia!”, exclama Victoria Macharia, de 26 años.

IMÁGENES: Diseñado para soportar el fuego de los cañones enemigos, el Fuerte Jesús, que levantaron los portugueses por orden de un rey español en Mombasa, cumple 420 años de turbulenta historia transformado en un turístico remanso de paz. EFE