El cuerpo femenino al desnudo convoca la muestra más osada de los últimos tiempos del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires (MNBA), donde se recorre el imaginario erótico del siglo XIX y la sensualidad se entremezcla con violencia, fantasías y transgresión.

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“El foco central es el cuerpo femenino como sujeto de deseo”, explica Laura Malosetti Costa, comisaria de la exposición “La seducción fatal”, que reúne por primera vez a las obras de mayor contenido erótico del museo argentino. Compuesta por 65 obras que en su mayoría son patrimonio del MNBA, la muestra invita, desde su ambientación de luces tenues y colores rojizos, a transitar por lienzos de desnudos femeninos, pintados desde el siglo XIX hasta el fin de la primera guerra mundial. “El erotismo de la sociedad burguesa del siglo XIX fue de una doble moral; existía una culpabilización sobre el sexo y, a la vez, las relaciones de poder sobre el cuerpo femenino, como lugar de deseo del hombre”, afirmó Malosetti Costa.

El primer enfoque de la exhibición, que durará hasta marzo, se plasma en obras como “El rapto” del francés Evariste-Vital Luminais y trae a la luz el vínculo entre las fantasías sexuales y la violencia y el sometimiento de la mujer a las pasiones masculinas. “No hay erotismo sin un componente de muerte, de destrucción”, agregó la comisaría. “La idea de la mujer raptada, arrastrada a la fuerza y cautiva forma parte también del imaginario asociado a las jóvenes de clase popular, que fueron sujetos de fantasía de la élite de la época e iconos de la circulación entre clases”, detalló Malosetti Costa.

Más alejadas del ideario instintivo, pinturas como “La ninfa sorprendida” de Edouard Manet y “El despertar de la criada” de Eduardo Sívori son otras de las joyas de la muestra que exponen cánones de belleza que desentonaban con los de su época. “Sívori pintó a una mujer pobre, algo que no era correcto hacer en esa sociedad y la obra de Manet es la precursora de la polémica ‘Olivia’, que causó revuelo por mostrar al cuerpo femenino como campo de batalla”, describió la experta. Estas mujeres de perfil sumiso y de un erotismo ingenuo contrastan con la ultima zona de la exhibición, que apela a la idea de “femme fatale”.

De la mujer sumisa a la femme fatale:

“Se establecieron nuevos códigos eróticos vinculados al trabajo femenino y la figura de las actrices de cine y teatro generaron una nueva figura de seducción en la mujer poderosa”, indicó la comisaría. La mayoría de las obras fueron pintadas por artistas franceses, aunque también hay de alemanes, italianos, argentinos y uruguayos y, si bien prevalece el desnudo femenino, son contadas las obras cuyas autoras fueron mujeres. Entre estas pinturas, la destacada para invitar a entrar desde la puerta del museo es la “Joven oriental”, un autorretrato semidesnudo de la artista italiana Juana Romani. “Fueron pocas las mujeres que, como ella, pudieron representarse a sí mismas y disfrutar de la contemplación del propio cuerpo”, aseguró Malosetti Costa, quien destacó también que el auge de la moda tuvo que ver luego con esta misma premisa.

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El cine, la ventana ideal:

Los lienzos y las esculturas pronto fueron desplazados del mundo del erotismo del “largo” siglo XIX, ya que el advenimiento de nuevos medios coronó al cine como el canal predilecto de estas temáticas en la clandestinidad. “Entrado el siglo XX, la vanguardia se adentró en una mirada crítica y la incitación a la excitación siguió en el cine y la fotografía, que eran lugares menos controlados y más controvertidos”, afirmó la comisaría. Al final del recorrido, la provocadora muestra presenta revistas pornográficas francesas que fueron censuradas en su país y traídas a Argentina, donde inspiraron tangos y caricaturas que utilizaban el ideario sexual, traducido luego como la famosa “picardía criolla”.

Otras obras destacadas son “El baño”, del argentino Pirilidiano Pueyrredón, “Musidora”, del español Julio Romero Torres que, como el resto, son un llamado a la reflexión, según la comisaría. “Esos impulsos, que parecen inherentes a la dimensión de la sexualidad, hacen que el cuerpo femenino siga siendo objeto de deseo hoy y que se utilice en el consumo de los medios de masas, que sea un producto”, afirmó.

 

IMÁGENES: Fotografías cedidas sin fecha, de las obras “Musidora”, del pintor Julio Romero de Torres,  “Joven Oriental” de la pintora Juana Romaní. Ambas forman parte de la exposición del Museo Nacional de Bellas Artes de Buenos Aires (MNBA). EFE