El Museo de Orsay explora la frontera entre la locura y el genio de Van Gogh en una exposición que reúne cerca de 40 cuadros del impresionista holandés, tomando como hilo conductor el análisis de su obra realizado por el pintor y escritor galo Antonin Artaud.

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Artaud (1896-1948), un artista polifacético que pasó nueve años ingresado en un hospital psiquiátrico, acusó a la sociedad de ser responsable del “trágico destino” de creadores innovadores como Vincent Van Gogh (1853-1890), explicó la comisaria de la exhibición, Isabelle Cahn. En el texto “El suicida de la sociedad”, escrito en 1947 con motivo de una retrospectiva sobre Van Gogh organizada por el Museo de la Orangerie de París, el escritor galo argumentó que la falta de apoyo social empujó al pintor holandés “a la desesperación y a la miseria” hasta llegar al suicido.

En esta nueva muestra, “Van Gogh/Artaud. El suicida de la sociedad”, las citas de ese documento acompañan la selección de pinturas, elegidas porque eran bien conocidas por Artaud y entre las que destacan obras emblemáticas como “Noche estrellada”, “La habitación” o “Autorretrato delante del caballete”. Lo expuesto plantea el debate sobre los difusos límites que separan el arte de la locura, algo que “traza la sociedad y que varía a lo largo del tiempo”, apuntó la comisaria de la exposición, que se podrá visitar hasta el 6 de julio.

“¿Un loco Van Gogh?”, se preguntaba Artaud, para quien bastaba con contemplar alguno de los autorretratos de este artista para darse cuenta de que “ningún psiquiatra sabría escrutar el rostro de un hombre con tanta fuerza”. El escritor francés admiraba la “fina capacidad de observación” del impresionista y consideraba que tenía una gran sensibilidad y una “extraordinaria lucidez”, la cual le permitía “ver más lejos, infinita y peligrosamente más lejos, que la realidad inmediata y aparente de los hechos”. Para Cahn, Artaud estaba en lo cierto, porque la pintura de Van Gogh parte de escenas simples y no de mitos literarios, por ejemplo, para hablar de “verdades y realidades cósmicas, sobre todo en los grandes paisajes”.

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“Van Gogh es solo un pintor y nada más”, escribió el literato francés. “Nada de filosofía, de mística, de rito, de ocultismo, de liturgia, de Historia, de literatura o de poesía, pero para entender una tormenta en la naturaleza (…) únicamente podremos acudir a él”. El propio pintor holandés, según la comisaria, “veía las crisis (psiquiátricas) que sufría como una enfermedad que le impedía trabajar y que le hacía perder fuerzas, pero no se reconocía como parte de la comunidad de locos”.

Esta exposición “invita a comprender lo esencial de su pintura y a desembarazarse de la leyenda en torno a Van Gogh”, explicó Cahn, que rehuye de la imagen estereotipada del artista holandés. Algunos episodios violentos que marcaron su biografía, como la pelea con el pintor Paul Gauguin en la que terminó cortándose una oreja, contribuyeron a forjar un mito que justificaba “unas pinturas que se consideraban excesivas en relación al arte de su época”, resumió la experta.

Además de los cuadros de Van Gogh, la exhibición incluye algunos dibujos realizados por el propio Artaud, que se inició en esta disciplina como una forma de terapia durante los años en los que estuvo internado en un psiquiátrico. Las láminas mezclan los trazos de los dibujos con textos, en un estilo “muy fragmentado”, parecido al de algunas de las obras de Van Gogh, a juicio de Cahn, quien destacó que el Museo de Orsay apuesta por las exposiciones que muestran relaciones entre diversos artistas para dotarlas de “más dinamismo”. EFE_Maria Llort.

 

IMÁGENES:  Fotografías facilitada por el Museo de Orsay que muestra el “Autorretrato del artista” y “El dormitorio de Arlés”, que pertenecen a una exposición que reúne cerca de 40 cuadros del impresionista holandés Vincent Van Gogh. EFE