Han transcurrido veinte años desde que Jaume Plensa mantuviera los primeros contactos con Andorra para poder ubicar entre sus montañas uno de sus conjuntos escultóricos. Un sueño compartido que se ha hecho realidad en la capital, Andorra La Vella, con “7 poetas”.

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ExpoPlensa_EFE

Ubicadas en la plaza que recuerda a la pedagoga Lídia Armengol, Plensa ha diseñado siete figuras en forma humana, de 2,1 metros de estatura, sentadas en otras tantas columnas de unos diez metros de altura, translúcidas y que por la noche tienen la particularidad de iluminarse de diferentes colores. Adquirido por la Banca Privada d’Andorra (BPA), que ha cedido el conjunto escultórico al  Ayuntamiento por un período de veinte años, las figuras, que remiten a los “estilitas” de Constantinopla, pueden verse como una metáfora de las siete Parroquias andorranas y como un grupo “de personas que se conocen, relajadas, mirando las montañas maravillosas que rodean la ciudad”, según el artista barcelonés.

Parecidas a otras figuras que el escultor tiene diseminadas por todo el mundo, desde la francesa Niza a la estadounidense Jacksonville, son también “poetas que crean vínculos entre ellos, formando una comunidad”. A juicio de su creador, están “todas unidas por la obsesión de reintroducir la belleza en el día a día de la gente”. En este punto, Plensa ha aseverado que se trata de que se acaben convirtiendo en un punto de referencia para Andorra. “Espero que se queden y la gente las abrace como suyas, porque ahora esta pieza ya no me pertenece, sino que es de los ciudadanos, a los que les paso el relevo”, ha apuntado.

Esculturas cargadas de magia y significado:

Aunque los protagonistas de la obra puedan parecer personajes retraídos, son, según su autor, un canto a la esperanza. “El día a día -ha proseguido- no nos puede hacer perder la visión del futuro, que debemos inventar nosotros”. Asimismo, son figuras que, aunque miran hacia adelante, tienen la voluntad de mostrar a la gente que en el interior de cada persona siempre está el “camino más interesante, que la belleza la tenemos escondida dentro”.

Por otra parte, Plensa no ha obviado que desde siempre se ha sentido fascinado por el número siete y Andorra ahora se lo ofrece “en bandeja”. Primer conjunto escultórico que inaugura desde que en noviembre de 2013 le entregaran el Premio Velázquez -sin que ningún museo español le haya felicitado todavía, según apunta- Plensa espera ahora que cualquier viajero que cruce Andorra la Vella vaya con la cabeza levantada para poder cruzar su mirada con sus “estilitas”.

“Ha valido la pena esperar veinte años desde mi primera conversación con la gente de Andorra, un lugar de naturaleza sublime que necesitaba introducir de manera más sólida el arte contemporáneo”, ha considerado en referencia a su obra. A pesar de ello, la Banca Privada de Andorra ya tenía en algunas de sus instalaciones varias esculturas del artista catalán, como “Gran latent”, “Green Self-Portait” o “Overflow IX”. EFE_Irene Dalmases.

IMAGÉNES:  Conjunto escultórico de Jaume Plensa formado por siete figuras con forma humana, “7 poetas”, ubicado en la plaza que recuerda a la pedagoga Lídia Armengol. EFE