Las autoridades egipcias han concluido las obras de restauración de la famosa esfinge y de la pirámide de Micerino, la más pequeña de las tres que se levantan en la meseta de Guiza.

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Los expertos repararon las grietas y fisuras surgidas en algunos bloques de roca del lado norte de la esfinge, que habían sido colocados durante los procesos de restauración del monumento de la década de los ochenta. Los últimos trabajos, que comenzaron el pasado agosto, han tratado zonas del cuello y el pecho, que son las más frágiles de la esfinge, por lo que los bloques de esas partes fueron reforzados con una mezcla de roca y cal. El ministro de Antigüedades, Mamduh al Damati recordó que las grietas fueron causadas por la erosión y que el monumento no se restauraba desde 2010. Con una antigüedad de 4.600 años, la estatua de piedra caliza, mitad hombre mitad león, gozó de veneración y culto en la época faraónica.

Pirámide de Micerino:

En cuanto a la pirámide de Micerino, las obras incluyeron el tratamiento de la salinidad de sus paredes internas, la instalación de un nuevo sistema de iluminación y la ventilación de sus pasillos y cámaras. La pirámide será reabierta el próximo domingo a las visitas en un acto oficial con presencia del primer ministro egipcio, Ibrahim Mehleb, que también presentará la cara remozada de la esfinge.

Al Damati destacó que la reapertura de estos dos monumentos se enmarca en el interés de su Ministerio de restaurar y habilitar las zonas arqueológicas, preservar su valor histórico y reincorporarlas al itinerario turístico del país. La gran meseta de Guiza, a las afueras de El Cairo, alberga una necrópolis real que contiene la esfinge, las tumbas de varios reyes y reinas de la IV dinastía, y las míticas pirámides de Keops, Kefrén y Micerino.

IMAGEN:  Un grupo de turistas disfruta de una excursión en camello al pie de la pirámide de Micerino. EFE/Archivo