Los cien Rembrandts más hermosos se dan cita en el museo Teylers de Holanda, que ha recurrido a una votación en internet para seleccionar los más apreciados dibujos y aguafuertes del maestro neerlandés del Siglo de Oro.

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Expo Rembrant - Museo Haarlem- EFE- 30092013

“Queríamos jugar con la idea del gusto antes y el gusto hoy, implicando al público para que nos dijera qué trabajos le gustan más”, explica el conservador del museo, Michiel Plomp, quien subraya que el prestigio de Rembrandt Harmerszoon van Rijn (1606-1669) “ha sido oscilante en la historia, pasando de su buena fama en el siglo XVII, al descrédito en el XVIII y su revalorización con el romanticismo del XIX”.

A través de una web, el público votó su trabajo preferido de entre la extensa colección de 350 Rembrandts propiedad del Teylers. El resultado del experimento es una selección de dibujos o aguafuertes entre los que destaca la serie de diminutos autorretratos con la que se abre la exposición y que muestra a un Rembrandt representándose de formas variopintas, desde mendigo a noble.

El preferido del público
Como número uno en el ránking se alzó el dibujo de título “El Hijo Pródigo”, que expresa de forma “espectacular” las emociones del arrepentido joven arrodillado ante su padre, según describe el conservador. El dibujo se expone sobre una pared dorada junto a cuatro aguafuertes que forman los cinco trabajos  más votados: dos autorretratos (uno de ellos es el famoso en el que Rembrandt aparece con gesto asombrado), uno de sus paisajes sobrecogedores y un grabado con una concha alargada como único elemento pictórico. En el otro extremo, las escenas bíblicas, a pesar de la expresividad con la que las representaba Rembrandt, son las menos apreciadas.

Aguafuertes
La muestra incluye además una pieza prestigiosa en un aguafuerte del “Santo Apóstol Pablo”, que es la segunda y única impresión que el maestro hizo de la plancha original. La destreza del lápiz del Rembrant se ve tanto en los dibujos como en el aguafuerte, una técnica que permitía la impresión de múltiples copias de un mismo dibujo con la que el artista financiaba el dispendio del que era amante. Con ese fin aprovechaba las planchas de los aguafuertes hasta la saciedad, incluso haciendo cambios en la original para poder seguir haciendo impresiones con un mínimo de calidad.

Rembrandt enseñó la técnica del aguafuerte a sus innumerables aprendices, los cuales realizaban sus dibujos con un estilo tan parecido al del maestro holandés que muchos de los grabados en un principio atribuidos a Rembrandt se han identificados pintados por sus pupilos. Ejemplo de ello son los falsos “rembrandts” que en su día el museo compró como verdaderos y donde se puede apreciar algunos trazos más gruesos con los que el artista corregía a sus alumnos.
El museo Teylers, ubicado en la ciudad holandesa de Haarlem, es la pinacoteca más antigua de Holanda y desde su fundación en 1784 ha tenido una especial admiración por Rembrandt. Eso les ha llevado a convertirse en el museo holandés que organizó la primera exposición, en 1888, sobre el maestro del claroscuro.
IMAGEN: Fotografía facilitada por el Teylers Museum Haarlem de la obra de Rembrandt titulada “El molino” (1641), que forma parte de los cien Rembrandts más hermosos que se dan cita a partir de hoy en el museo Teylers. EFE