Cuatro siglos después del Greco, los aficionados a las espadas históricas siguen aplicando los conocimientos recogidos en los tratados de la época utilizando armas que reproducen fielmente las originales que se exponen en los museos. Es lo que denominan “arqueología experimental y práctica”.

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Los integrantes de las asociaciones de esgrima antigua acuden a bibliotecas, archivos y museos para estudiar los tratados de los siglos XV, XVI ó XVII, así obtienen todos los datos que necesitan para elaborar espadas y las encargan a artesanos y fabricantes. “Si tienes el arma en una mano y el tratado en la otra, puedes intentar poner en práctica lo que dice el tratado. Esto es lo que hacemos”, ha explicado Pablo González, presidente de la asociación cultural de esgrima antigua de Toledo.

Ponen en práctica tratados de los siglos XIV a XVII, los que se estuvieron utilizando hasta que desapareció la esgrima histórica en el siglo XIX. Hace apenas una década, en los albores del siglo XXI, surgieron en España las asociaciones de esgrima antigua, que intentan recuperar las enseñanzas de estos tratados. Muchos de los textos fueron escritos por maestros de armas de los reyes, que elevaron a ciencia -explica Pablo González- algo tan cotidiano “como hoy puede ser el uso de un teléfono móvil” pero que, además, tenía una función de autodefensa.

Demontando mitos:

En la España del Greco la relación de la sociedad con las armas era intensa. Más, si cabe, en la ciudad de Toledo, que en la segunda mitad del XVI y a comienzos del XVII era el centro de producción de hojas de espada más importante del mundo. González señala que la espada era “un objeto de lucir, de vestir, de guerrear, de enfrentarse en duelo, formaba parte del día a día cotidiano”, y todos los hombres que pretendían ser hidalgos la llevaban.

La espada que más pintó el Greco es la ropera, el arma emblemática en España y otros países del Mediterráneo entre los siglos XVI y XVII. Es la que lleva, por ejemplo, ‘El caballero de la mano en el pecho’. Pablo González subraya que la esgrima que practican “no tiene nada que ver con la deportiva ni con la que sale en el cine” y desmonta “falsos mitos” como el peso excesivo de las armas: “las espadas no pesan ni mucho ni poco; pesan lo que tienen que pesar para que una persona normal pudiera empuñarla”.

Por ejemplo, una espada medieval medía 1,20 metros y pesaba kilo y medio, aunque también estaban los montantes, de 1,70 metros de altura y dos kilos y medio de peso, pero que no se utilizaban para duelos sino por los jinetes de escolta. “Algo así como los antidisturbios de la época”, precisa Pablo González. Los integrantes de la asociación de esgrima antigua no se erigen en arqueólogos o restauradores, sino en “entusiastas” de la espada que acuden a las fuentes históricas y que se encuentran con “bastantes” problemas cuando quieren hacer reproducciones, que en su caso no son de acero inoxidable -como las que se venden en las tiendas de regalos- sino de acero al carbono.

Demostración práctica:

Una espada básica para entrenar tiene un precio a partir de 150 euros aunque puede superar los 500, y los aficionados suelen tener varias, de distintas épocas, empuñaduras y rangos, para practicar. La asociación cultural de esgrima antigua de Toledo demostrará el próximo sábado, día 18, en el patio de armas del Alcázar de Toledo, sede del Museo del Ejército, cómo se relacionaba entre espadas la sociedad del Greco. “Lo que intentaremos es que las armas que están expuestas ‘salgan’ de las vitrinas y que la gente vea cómo son y cómo se utilizaban. Que vean, en asaltos, las armas que están en los cuadros del Greco”, ha avanzado González.

Acudirán siete miembros de la asociación, que explicarán la evolución de las armas a lo largo del siglo XVII, qué diferencias había entre enfrentarse con espadas del XV o del XVII y las diferentes formas de empuñar el arma según las épocas. La exhibición de esgrima forma parte de las actividades relacionadas con “Las armas del Greco”, la exposición temporal abierta hasta finales de octubre en el Museo del Ejército para mostrar las armas que Dómenico Theotocópuli pintó en sus cuadros.  EFE_Lidia Yanel

IMAGEN:  Cuatro siglos después del Greco, los aficionados a las espadas históricas siguen poniendo en práctica los tratados de la época utilizando armas que reproducen las originales, en lo que denominan “arqueología experimental”, según ha explicado a Efe el presidente de la asociación de esgrima antigua de Toledo, Pablo González (en la imagen). EFE