Es el título de la nueva exposición del Museo de Israel en Jerusalén, que desvela una visión poco conocida sobre la relación que mantenían hace más de 3.500 años el Egipto faraónico y los habitantes de la histórica tierra de Canaán.

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Exposición Egipto
Durante los próximos siete meses, los interesados disfrutarán de ver casi 800 artefactos, desde grabados a elaborados objetos de tocador, que cuentan el día a día de la ocupación faraónica de Canaán, uno de los períodos más desconocidos de la región. “La historia que contamos es reveladora porque la narrativa común sobre este período es que los cananeos vivieron en Egipto, se convirtieron en sirvientes, fueron enviados de vuelta a Canaán (que incluía los actuales Israel y Palestina y parte de Líbano, Siria y Jordania) y los egipcios trataron de seguirles sin éxito”, explicó el director del museo, James Snyder.

Sin embargo, apunta, “la historia real que muestra la arqueología es que el imperio egipcio sí que llegó hasta esta tierra y gobernó sobre Canaán entre 300 y 400 años”. Durante este tiempo, los dos pueblos y sus respectivas culturas confluyeron y se mezclaron, tanto es así que la una influyó en la otra en aspectos tan intrincados como los cultos sagrados, con numerosas evidencias de que los egipcios llegaron a adorar a deidades cananeas como la diosa Anat, que se muestran en esta exposición.

Exposición Egipto

“Tenemos dos culturas diferentes, egipcios y cananeos, que se unieron en una tierra gobernada por los primeros. Practicaron las mismas formas de artesanía, rituales similares, pero conservaron sus identidades, de manera que cuando este tiempo pasó quedaron dos culturas que volvieron a sus prácticas anteriores”, explica Snyder.

La exposición, una de las mayores previstas para este año por el Museo de Israel, se nutre de grabados, joyas, utensilios domésticos, monumentos faraónicos o ataúdes encontrados durante las excavaciones hechas en Oriente Medio, en particular en los enclaves de Deir Al Balad, en Gaza, y en Bet Sheam y Yafa, en Israel. “Lo más interesante de la exhibición es que muestra el impacto cultural mutuo“, afirma la egiptóloga y comisaria, Daphne Ben-Tor, sobre esta época que siguió al éxodo bíblico y que terminó con el colapso del sistema político de la región. “Espero que desde ahora esta historia sea más conocida por el mundo en general”, deseó Ben-Tor.

IMÁGENES: Vistas algunas de las obras que forman parte de la exposición “Faraón en Canaán, la historia no contada”. EFE