ES* Recién creada la Monarquía Portuguesa, se imponía la necesidad de levantar una línea fortificada contra los posibles intentos de la corona leonesa por recuperar el territorio perdido. En este contexto surge el castillo de Braganza que llega a nuestros días como museo militar y vestigio de épocas más convulsas en la Península Ibérica.

PT*  Recém criada a Monarquia Portuguesa, surgia a necessidade de levantar uma linha fortificada contra os possíveis intentos da Coroa Leonesa para recuperar o território perdido. Nesse contexto, surgiu o castelo de Bragança, que chega aos dias de hoje como museu militar e vestígio das épocas mais confusas na Península Ibérica.

Vista general de la fortaleza interior de Braganza.

Canal Patrimonio Flumen Durius

ES* Se atribuye la construcción del castillo a los tiempos del rey Sancho I de Portugal. Hacia el año 1187 se levanta el fuerte en el núcleo de la más adelante conocida como ciudadela de Braganza. Esta preocupación con la fortificación de la zona responde al intento de la monarquía portuguesa por situar una línea fronteriza fuerte que le permitiera dominar la región por completo.

El edificio que ha llegado hasta nuestros días es el fruto de diversas campañas constructivas como la que tuvo lugar en el siglo XIII. En esta época se produce una primera remodelación como forma de prestigiar a la nueva dinastía encabezada por el rey Dinis I, de tal forma que en el año 1377, reinando João I, la villa ya estaba totalmente cercada, aunque algunos de los paños de la muralla daten posiblemente del siglo XV. Fue precisamente esta época, cuando se configuró la estructura final de la ciudadela con 15 torreones, la que marcaba también su declive, entrando en el siglo XVI con distintos problemas que abocaron al conjunto fortificado a su ruina en el siglo XIX, cuando acabó sirviendo de cantera para los lugareños.

Su primera y gran restauración se producirá en la década de 1930. Esta restauración no se limitó a una consolidación de los restos que resistían en pie, sino a una reinterpretación del conjunto muy en la línea de los postulados de arquitectos como Viollet-le-Duc en Francia, por citar un ejemplo. Así se explica la construcción de almenas a lo largo de toda la muralla, la demolición de algunos elementos originales y la liberación de ésta de innumerables viviendas o edificios privados que a lo largo del tiempo se habían ido adosando a la muralla.

Detalle de las murallas. Foto: Maximiliano Barrios.

Las características estilísticas del castillo de Braganza lo entroncan con las novedades aportadas tras la llegada del duque de Lancaster a Portugal: un recinto rectangular irregular con torreones circulares y una robusta torre del homenaje de dos cuerpos y planta cuadrangular. En el interior del recinto de la fortaleza se inscribía una animada vida comercial separando y protegiendo la ciudadela de los arrabales.

Museo Militar

La Torre del Homenaje acoge en la actualidad el Museo Militar de Braganza. La exposición fue fundada tras la restauración de principios de siglo, e inaugurada en 1929. Sus fondos están compuestos por distintas armas que abarcan un periodo comprendido entre el siglo XII hasta la 1ª Guerra Mundial. Junto a ello hay abundante material gráfico, mobiliario de época y arte mueble procedente de las antiguas colonias portuguesas. También se pueden encontrar copias de los grandes tapices de Pastrana con escenas de las guerras portuguesas en África del Norte.

Junto a la Torre del Homenaje se halla la conocida como Torre de la Princesa, de la que se cuentan diversas leyendas siempre con alguna doncella como protagonista. En unos casos se habla de los romances de una princesa mora con un cristiano. En otras leyendas se cita a la española Leonor, hija del III duque de Medina Sidonia, que casó con el IV duque de Bragança y que por diversos motivos la mantuvo aquí presa.

Otra conocida leyenda popular cuenta el desamor que sufría la sobrina del señor de la fortaleza, que desobedeciendo a su tío rechazó el matrimonio con un rico noble de la zona porque estaba esperando a su joven prometido al que juró su amor. Éste hacía ya diez años que se había marchado a la guerra. Para doblegar su voluntad, el tío ideó un plan para convencer a su sobrina de que su prometido había muerto. Pero la estrategia fracasaría cuando un rayo de sol se coló milagrosamente, de noche, por una de las ventanas del castillo desenmascarando al tío que se había hecho pasar por espectro para relatar que el joven amante había muerto.

Visto el engaño la joven decidió encerrarse en la torre de por vida a esperar al amado que nunca volverá. Desde entonces sendas puertas de acceso a la torre se denominan: Puerta del Sol y Puerta de la Traición.

Vista general de la Ciudadela de Braganza.

PT*  Atribui-se a construção do Castelo de Bragança aos tempos do rei Sancho I de Portugal. Em 1187 o forte foi levantado no núcleo da futuramente conhecida como cidadela de Bragança. Essa preocupação com a fortificação da zona atendia à tentativa da monarquia portuguesa de situar uma linha de fronteira protegida que lhe permitisse dominar a região por completo.

O edifício que existe atualmente é fruto de diversas reformas, como a que aconteceu no século XIII. Nessa época, produziu-se uma primeira remodelação como forma de prestigiar a nova disnastia capitaneada pelo rei Dinis I, de tal forma que já no ano de 1377, a reinar o João I, a cidade já estava totalmente cercada, ainda que algumas das cortinas da muralha datem possivelmente do século XV. Foi precisamente nessa época quando se configurou a estrutura final da cidadela com quinze cubelos. A época também marcou o declive de Bragança, ao entrar no século XVI com distintos problemas que levaram o conjunto fortificado à ruína, no século XIX, findando como canteira para os moradores locais.

A sua primeira e grande restauração aconteceu na década de 1930, não apenas para por em pé os restos que ainda existiam, mas para uma reinterpretação do conjunto na linha dos postulados de arquitetos como Viollet-le-Duc na França para citar um exemplo. Assim se explica a construção de ameias ao longo de toda a muralha, a demolição de alguns elementos originais e a liberação da muralha das inumeráveis casas (ou edifícios privados) que ao longo dos séculos foram agregados aos restos históricos.

Detalle de la Torre del Homenaje: Foto: Maximiliano Barrios.

As características estilísticas do Castelo de Bragança fazem a sua conexão com as novidades aportadas após a chegada do duque de Lancaster a Portugal: um recinto retangular irregular com torreões circulares e uma robusta Torre de Menagem de dois corpos e planta quadrangular. No interior do recinto da fortaleza se registrava uma animada vida comercial ao separar e proteger a cidade dos bairros da periferia.

Museu Militar

A Torre de Menagem acolhe atualmente o Museu Militar de Bragança. A exposição foi fundada depois da restauração de princípios do século XX, inaugurada em 1929. O acervo está composto por distintas armas que abarcam o período compreendido entre o século XII até a 1ª Guerra Mundial. Também há abundante material gráfico, mobiliário de época e arte móvel procedente das antigas colónias portuguesas. Também podem ser encontradas cópias dos grandes tapetes de Pastrana com cenas das guerras portuguesas na África do Norte.

Junto à Torre de Menagem se encontra a conhecida como Torre da Princesa, da qual se contam diversas lendas, sempre com alguma donzela como protagonista. Em alguns casos, fala-se dos romances de uma princesa moura com um cristão. Em outra lenda é citada a espanhola Leonor, filha do III duque de Medina Sidonia, que casou com o IV duque de Bragança e que, por diversos motivos, a manteve presa nesse local.

Vista general de la fortaleza interior de Braganza. Foto: Maximiliano Barrios.

Outra conhecida lenda popular conta o desamor que sofria a sobrinha do senhor da fortaleza que desobedecendo ao seu tio rechaçou o matrimónio com um rico nobre da zona porque estava esperando seu jovem prometido ao que jurou amor eterno, um rapaz que havia ido à guerra há dez anos. Finalmente, para fazer valer a sua vontade, o tio arquitetou um plano para convencer a sua sobrinha de que o seu prometido estava morto. A estratégia foi fracassada em função de um milagre, ao surgir um raio de sol, à noite, por uma das janelas do castelo, que iluminou o tio, desmascarando-o, uma vez que ele estava a passar por um fantasma para relatar que o jovem amante estava morto. Visto o engano, a jovem decidiu optar pela reclusão total na Torre, pelo resto de sua vida, até que seu amor retornasse. Desde então, as portas de acesso à Torre são denominadas Porta do Sol e a outra, da Traição.