Tras un paréntesis de varios años, continúan las excavaciones del Templo de Augusto en la catedral de Tarragona, donde un equipo de arqueólogos confirmó la existencia de un gran espacio dedicado al emperador.

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Templo de Augusto en catedral de Tarragona

Según la información facilitada por el Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC) y el Arzobispado de Tarragona,  la intervención de este año consiste en una primera excavación arqueológica en el interior de la antigua sala I del Museo Diocesano, en un recinto anexo a la catedral, con el objetivo de documentar el ábside noroccidental del templo de Agusto. Así, se espera poder documentar una exedra -una especie de capilla abierta en una pared interna- semicircular de la segunda mitad del siglo I d.C., incluida en un cuadro aproximado de unos 25 metros cuadrados.

De hecho, se conserva íntegramente la puerta de acceso desde lo que era una gran plaza porticada del área sacra, de la ya se habían encontrado indicios previamente. También se buscarán posibles huellas de los elementos de culto al emperador Augusto e indicios de la reocupación medieval durante la construcción de la catedral. Los arqueólogos esperan entender mejor la transformación urbanística e ideológica de la acrópolis tarraconense, desde la etapa romana hasta el período medieval.

Entre las incógnitas que esperan resolver está el hecho de determinar si la plaza es anterior o posterior al templo, a la vez que prevén poder datar con más exactitud la exedra, que sitúan en el siglo I después de Cristo. En la gran plaza porticada que rodeaba el Templo de Augusto había diferentes exedras y cada una de ellas albergaba una gran estatura imperial. Algunas han quedado enterradas bajo edificaciones más modernas y otras se destruyeron construyendo encima. Las excavaciones, que se llevan a cabo entre este mes y el que viene, pretenden documentar bien los restos de esta exedra.

Trabajo complejo

Uno de los investigadores del Institut Català d’Arqueologia Clàssica (ICAC), Josep Maria Macias, ha señalado que se trata de “agotar los últimos vestigios que se conservan”. Otra de las investigadoras, Imma Teixell, ha detallado que se intentará encontrar la fundamentación de la estructura de la exedra. En cualquier caso, la excavación se presenta ardua y compleja, según el director del ICAC, Joan Gómez, por la escasez de textos y porque “las evidencias están tergiversadas“.

El arqueólogo del Capítulo Catedralicio del Arzobispado de Tarragona, Andreu Muñoz, coincide en la falta de “elementos de definición cronológica”. Entre los años 2007 y 2011, una excavación -con uso previo de georradares– investigó la nave central de la catedral y determinó que se edificó encima del imponente templo dedicado al emperador Augusto, el segundo mayor del Imperio romano.

Las nuevas investigaciones están presupuestadas en 10.000 euros, que financian el ICAC y el Museo Bíblico Tarraconense, con apoyo del Departamento de Cultura de la Generalitat. La siguiente fase del proyecto, ya en el 2016, será excavar el patio del Museo Bíblico Tarraconense, un recinto “casi virgen”, según Macias. Los investigadores aspiran a hallar más vestigios de la gran plaza porticada que rodeaba el Templo de Augusto y más elementos que ayuden a entender la posterior ocupación musulmana, visigoda y medieval.

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Vista de trabajos de escavación en el suelo de la Catedral de Tarragona, para intentar localizar el Templo de Augusto. EFE/Archivo