Pinturas de Rubens nunca incluidas en los catálogos de arte y alejadas del conocimiento público más de tres siglos podrían guardarse en Gran Canaria, atesoradas en viviendas particulares de familias ilustres, según investigaciones del Cabildo de la isla, que busca su paradero.

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“Sacar del armario algún Rubens que ha permanecido muchos años oculto” es la meta de la corporación, cuyas pesquisas han arrancado del descubrimiento de un legajo datado el año 1670 en Las Palmas de Gran Canaria y almacenado en el Archivo Histórico Provincial donde se habla de que esas supuestas obras formaban parte de una herencia, ha anunciado el especialista en arte José Luis Gago. Miembro de la Academia de Bellas Artes de San Fernando y comisario de una exposición dedicada al pintor flamenco del barroco que muestra la Casa de Colón de la capital isleña hasta el 20 de mayo, Gago ha informado de que actualmente están “persiguiendo la existencia de esos posibles Rubens“.

El número de esos supuestos cuadros desconocidos de Rubens podría rondar la veintena, conforme a lo que se relata el documento en el que se basa la investigación, donde se indica que esas pinturas, varias de ellas integradas en una serie dedicada a la “Historia y vida de Nuestra Señora y San José” y en otra sobre la “Historia de Sansón”, formaron parte de la dote que recibió Ángela María Balboa al casarse con el sargento mayor Fernando del Castillo. No obstante, el Cabildo sospecha que varias de esas piezas pudieron salir luego de la isla al ser heredadas por descendientes de la pareja que se mudaron a otro lugar o las donaron a terceras personas, a alguna institución o a alguna orden religiosa. “Desde 1670, las herencias familiares, aunque sean sólidas, se han ido fragmentando”, ha argumentado Gago, aunque ha apostillado: “Por repartos familiares se habrán desperdigado bastante, pero sabemos que es posible que estén todavía algunos aquí”.

 

El rastro de las pinturas

Sobre los cuadros de los que habla ese documento, pueden tener ya alguna pista, lo que no tienen es la certeza de que sean de Rubens hasta que la limpieza de las obras y los especialistas y expertos les lleven a esa conclusión, ha proseguido. Preguntado por si el desconocimiento general de la existencia de esos cuadros, en caso de ser ciertamente obra del famoso clásico, podría deberse a que sus propietarios no supieran quién fue su autor o desearan mantener en secreto sus posesiones, ha opinado que ni una ni otra serían las razones de lo ocurrido.

“Creo que, simplemente, cuando tienes en tu casa una cosa durante tantos años y durante tantas generaciones, es como una puerta o una ventana más de tu casa”, por lo cual “a lo mejor están allí y, aunque sepan de quién son, no le han dado más importancia, es el cuadro del abuelo, del bisabuelo, del tatarabuelo y ya está”, ha declarado. En la misma línea, ha añadido: “No creo que haya ni ignorancia ni intención de ocultarlo. Simplemente, que lo tienes en casa y no vas por la calle diciéndolo”.

José Luis Gago ha hecho estas declaraciones con motivo de la presentación de la exposición “Rubens de la Academia”, que la Casa de Colón, propiedad del Cabildo de Gran Canaria, exhibe integrada por tres de las obras del maestro barroco que posee la Real Academia de San Fernando: “San Agustín entre Cristo y la Virgen”, “Pequeño Juicio Final” y “Tarquino”.

 

IMAGEN: Dos personas observan el cuadro “San Agustín entre Cristo y la Virgen” en la muestra “Rubens de la Academia”, que exhibe este cuadro y dos obras más del maestro barroco pertenecientes a la colección de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. EFE