El museo “Stedelijk” de Amsterdam “cuelga”  los diseños del holandés Marcel Wanders para analizar sus 25 años de trayectoria profesional, en la que el diseñador ha creado objetos y espacios de cuento que rompen con el mito minimalista de que “con menos se hace más”.

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Wanders (Boxtel, 1963) no se identifica con la aproximación minimalista al diseño tan extendida en su país, por lo que asegura que no es “suficientemente holandés” en su manera de crear. “El minimalismo no me llega para expresar mi amor a la vida”, dijo durante la presentación de la muestra.

Su diseño tiene un alto componente emocional: “Hay como un fuego en mi interior, que quiere salir haciendo cosas y expresarme en la búsqueda humana”, explicó en referencia a su proceso creativo. En la temática recurre a tradiciones como la cerámica típica holandesa de la ciudad de “Delft”, rica en detalles de tonos azules, que Wanders convierte en manchas que crean el mismo efecto que un minucioso dibujo.

Los ornamentos que crean patrones tridimensionales sobre las superficies de mesas o productos cosméticos son un distintivo del diseñador, mientras que materiales como el algodón y el cristal combinan lo tradicional con la innovación más destacada. La icónica “Silla de nudos”, que en 1996 supuso el su salto internacional, ilustra la fusión entre las tecnologías más avanzadas con técnicas artesanales.

La muestra “Marcel Wanders, colgado” hace un recorrido por estos y otros aspectos del trabajo del diseñador, para quien ver su obra expuesta supone tanto “un honor como morir un poco, porque la vida real es más rica que las paredes de un museo”.

La exhibición comienza con un espacio de paredes blancas en el que cerámicas, joyas y patrones tienen un papel destacado, al igual el trabajo bautizado como “Corona de Agua”, que es la apuesta que Wanders propuso en 2001 para una tiara destinada a la hoy reina de Holanda, Máxima Zorreguieta.

La idea del cuento detrás del objeto es una constante en la obra del diseñador, que asegura que trabaja “para los príncipes y princesas en el interior de cada uno, porque nos merecemos permitirnos crear un espejo que muestre un mundo maravilloso”. Su obra no deja indiferente, tanto por su diversidad como por el tamaño, que abarca desde interiores monumentales hasta una cadena multicolor -con una pastilla de Viagra y una piedra de riñón incluidos- o un minúsculo pin en el que se lee la palabra “Héroe”.

La muestra reserva un espacio de paredes negras para ilustrar los interiores de lujo que Wanders plasma en residencias y hoteles en Amsterdam, Turquía, Nueva York o Mallorca, en los que monumentales lámparas y excesos ornamentales recrean un mundo de cuento.

IMAGEN:  Fotografía facilitada por el museo “Stedelijk” de Amsterdam que acoge a partir de los diseños del holandés Marcel Wanders para analizar sus 25 años de trayectoria profesional. EFE