ES* El imponente castillo de Gormaz fue construido por los árabes para dominar la margen derecha del Duero en uno de los puntos más conflictivos de la Extremadura castellana.

PT* O imponente Castelo de Gormaz foi construído pelos árabes com objetivo de controlar a margem direita do Douro em um dos pontos mais conflituosos da estremadura castelhana.

Canal Patrimonio Flumen Durius

 

Vista panorámica de la villa de Gormaz dominada por su castillo. (foto: Diego Delso, delso-photo, License CC-BY-SA)

Foco de constantes pugnas por su dominio, las orillas del Duero fueron por igual punta de lanza y frontera entre dos pueblos antagónicos, y tamiz y crisol de dos civilizaciones que acabaron fusionándose en una misma identidad cultural. De ahí que a nadie le extrañe encontrar muestras de arte musulmán en el corazón de la Meseta castellana, formando parte de uno de esos puntos calientes del Extremis Dorii -el extremo del Duero- o esa región de condiciones extremadamente duras para habitarla pacíficamente.

Se trata del castillo de Gormaz, una extensa fortificación, la mayor de Europa, construida sobre un cerro alargado desde el que se domina una inmensa parte de esa antigua frontera líquida llamada Duero. El río traza un ángulo de 90 grados alrededor de esta arista que apunta uno de sus extremos directamente sobre el vértice del río. Así, tanto desde el lienzo norte como desde el sur, la vigilancia del cauce es absoluta.

Fue mandado construir por Al-Haquem II en el siglo X sobre una edificación anterior, formando parte de la red de arquitecturas defensivas levantada por los musulmanes para controlar la frontera fluvial. El mismo califa cordobés mandó reforzar este castillo ubicado en la margen derecha del río en el año 956 para, en 1059, acabar definitivamente en manos de los cristianos. Por él pasaron personajes de la talla de Almanzor, que da nombre a una de las torres, y Rodrigo Díaz de Vivar, El Cid, a quien se cedió el castillo en el año 1087.

Vistas desde una de las torres. (Foto: Miguel Ángel García (CC BY 2,0)_137080)

Esta imponente fortificación con capacidad para albergar un ejército entero, acabó siendo desmilitarizada en el siglo XV, bajo el gobierno de los Reyes Católicos, cuando pasó a tener funciones penitenciarias.

Las ruinas del castillo de Gormaz aún nos permiten conocer perfectamente la planta de lo que fue esta construcción. De planta alargada e irregular, se adapta al terreno donde estaba construido. Las murallas son de sillares, reforzadas por 28 torres cuadrangulares, una característica que asemeja la arquitectura de este castillo con la del estilo militar omeya. En el lienzo suroeste se abre una gran puerta de acceso con un arco de herradura califal que aún conserva su dovelaje original y el trasdós descentrado enmarcado en un doble alfiz cuadrado.

Puerta de acceso. (Foto: Miguel Ángel García (CC BY 2.0)_430210)

Existen otras dos puertas más pequeñas para acceder al interior del perímetro amurallado de 1200 metros en total y casi 400 metros entre sus extremos más alejados. Aquí podemos encontrar el alcázar aislado del resto por un muro en la zona este, y que era el lugar usado como residencia y administración del castillo. Ésta es la parte del conjunto que más reformas sufrió con el cambio de posesión entre moros y cristianos, aunque aún conserva parte de sus rasgos árabes y la conocida Torre de Almanzor, que comunica directamente con la torre del homenaje. Reconstruida en el siglo XIV, es de estilo mudéjar e interiormente se divide en tres alturas y una terraza. Una puerta doble en codo precedida por un foso y un muro protege el acceso al interior. En su parte superior aún pueden verse tres ménsulas islámicas dobles que acaban en modillos de rollos.

La zona oriental, la más próxima al vértice del río, es la menos conservada aunque aún alberga una alberca que indica que esta parte del castillo estaría destinada a la recepción de soldados y caballos. Se han conservado también trozos de aljibes y otras dependencias varias, ruinas de escaleras y otras habitaciones que ayudan a vislumbrar como fue en su momento el castillo de Gormaz.

Cómo llegar

Las ruinas del castillo, que están declaradas Bien de Interés Cultural desde los años 30 del siglo pasado, dejan el paso franco para cualquier visitante que se encarame al cerro que coronan. Llegar a Gormaz desde Madrid supone un trayecto de unos 190 kilómetros en total, dejando la autovía A-1 en la salida 103, en sentido Riaza. De ahí se sigue la N-110 hasta San Esteban y a partir de este punto, circulando por la N-122 y SO-160 hasta llegar al destino.

Gormaz vista desde el castillo. (Foto: Ayuntamiento de Gormaz)

PT* Objeto de constantes lutas pelo seu domínio, as margens do Douro foram igualmente ponta de lança e fronteira entre os povos antagônicos, além de peneira e crisol de duas culturas que acabaram fundidas numa mesma identidade cultural. Daí que não se estranha ao encontrar amostras de arte muçulmana no coração da meseta castelhana, formando parte de um desses pontos quentes do Extremis Dorii – o extremo do Douro – ou essa região de condições extremamente duras para habitá-la pacificamente.

Estamos a tratar do Castelo de Gormaz, uma extensa fortificação, a maior da Europa, construída sobre um monte alargado, a partir do qual se pode controlar uma parte dessa antiga fronteira líquida chamada Douro. O rio traça um ângulo de 90 graus ao redor dessa aresta que aponta num dos seus extremos diretamente para o vértice do rio. Assim, tanto desde o lado norte como do sul, a vigilância da bacia é total.

O castelo com a vila aos pes. (Foto: Prefeitura de Gormaz)

No século X, o castelo foi mandado construir por Al-Haquem II, sobre uma edificação anterior formando parte da rede de arquiteturas defensivas levantadas pelos muçulmanos para controlar a fronteira fluvial. O mesmo califa cordobês mandou reforçar essa construção, localizada na margem direita do rio, no ano 956, para em seguida, precisamente em 1059, acabar definitivamente nas mãos dos cristãos. Passaram por ele personagens do porte de Almanzor, que dá nome a uma das torres, e Rodrigo Díaz de Vivar, o famoso El Cid, a quem foi cedido o castelo, em 1087.

Essa imponente fortificação com capacidade para albergar um exército inteiro, acabou sendo desmilitarizada no século XV, sob o então governo dos Reis Católicos, quando passou a ter funções penitenciárias.

Hoje em dia, as ruínas do castelo ainda nos permitem conhecer perfeitamente a estrutura básica da construção original. De planta alargada e irregular, adaptava-se ao terreno onde estava construído. As muralhas são de silhares, reforçadas por 28 torres quadrangulares, uma característica que se assemelha à arquitetura do estilo militar omeya. No lado sudoeste, abre-se uma grande porta de acesso com um arco de ferradura califal que ainda conserva suas aduelas originais e o extradorso descentrado emoldurado em um duplo alfiz quadrado.

Foto de Miguel Ángel García (CC BY 2,0)_430210

Existem outras duas portas menores para chegar ao interior do perímetro amuralhado de 1.220 metros (no total) e quase 400 metros entre seus extremos mais distantes. Aqui podemos encontrar o alcácer totalmente separado do resto por um muro na zona leste e que era o lugar usado como residência e administração do castelo. Essa é a parte do conjunto que mais reformas sofreu com a mudança de posse entre mouros e cristãos, embora ainda conserve parte dos seus rasgos árabes, e conserva a Torre de Almanzor, comunicada diretamente com a torre de menagem. Reconstruída no século XIV, e de estilo mudéjar é interiormente dividida em três alturas e um terraço. Uma porta dupla em cotovelo precedida por um fosso e um muro protegem o acesso ao interior. Em sua parte superior, ainda podem ser vistas três mísulas islâmicas duplas que acabam em um modilhão de rolos.

A zona oriental, a mais próxima ao vértice do rio, é a menos conservada, embora ainda abrigue uma alverca que indica que essa parte do castelo estaria destinada à recepção de soldados e cavalos. Conservam-se também pedaços de algibes, ruínas de escadarias e outros espaços que ajudam a vislumbrar como foi um dia esse tão imponente castelo.

Castillo de Gormaz. Foto: Miguel Ángel García (CC BY 2.0)

Como chegar

As ruínas do castelo, declaradas Bem de Interesse Cultural desde os anos 30 do século XX, abrem suas portas para qualquer visitante que encarem a subida do monte onde está localizado. Chegar a Gormaz a partir de Madrid supõe um trajeto de cerca de 200 quilómetros, deixando a autoestrada A-1 na saída 103, no sentido Riaza. Daí deve-se seguir pela N-110 até San Esteban e, a partir desse ponto, optar pela N-122 e pela SO-160 até chegar ao destino.