REPORTAJE – Restauración del Pórtico de la Gloria, Catedral de Santiago

El Instituto del Patrimonio Cultural de España está interviniendo en este relevante conjunto escultórico desde el pasado mes de mayo, en un trabajo en el que interviene un equipo de nueve restauradores (1). Es la primera vez que se aborda un proyecto de estas características, precedido de exhaustivos estudios interdisciplinares que han permitido conocer en profundidad los materiales pétreos y las decoraciones policromadas, sus técnicas de ejecución, así como los riesgos de deterioro que les afectan.

Canal Patrimonio_Ana Laborde Marqueze, Coordinadora del Proyecto, Instituto del Patrimonio Cultural de España, Ministerio de Educación, Cultura y Deporte.

Actuación en las cúpulas del Pórtico de la Gloria

 La importancia de la Catedral de Santiago como centro de peregrinaje supone un gran reto para la conservación del Pórtico de la Gloria, ya que es necesario conciliar los requisitos de conservación con la accesibilidad al monumento, recuperando tanto de los valores materiales como inmateriales de la obra y su entorno.

Antes de iniciar los trabajos ha sido necesario estabilizar los aportes de humedad en la fachada occidental del templo. El proyecto está financiado por la Fundación Barrié de la Maza en el marco del Programa Catedral, en el que participan la Fundación Catedral de Santiago y la Consellería de Cultura, Educación e Ordenación Universitaria de la Xunta de Galicia. La Fundación Andrew Walter Mellon participa asimismo con un programa de becas de investigación en relación al Pórtico de la Gloria. Especialistas en el ámbito de la historia del arte, la conservación y la arquitectura vinculados a centros de investigación tan relevantes como la Universidad de Stanford, la Universidad de Harvard o el Instituto Tecnológico de Massachusetts están desarrollando diversos trabajos sobre fases constructivas, urbanismo, iconografía y estrategias de actuación.

El IPCE coordina y desarrolla varias líneas de estudio para profundizar en el conocimiento de los materiales y de los complejos mecanismos de deterioro que ponen en riesgo la conservación del soporte y los estratos de color, relacionados con las condiciones del entorno, los materiales empleados para su ejecución y los añadidos en anteriores restauraciones. En estos estudios participan  investigadores y técnicos de otras instituciones y empresas como el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Arte-Lab S.L., el Grupo Complutense de Óptica Aplicada, Petra S. Coop., Carmena y Cueli, Geoartec Technical Solutions, la Universidad de Florencia, TSA Conservación de Patrimonio,  la Fundación Catedral Santa Mª de Vitoria, la World Monuments Fund, Parteluz Estudio S.L.U. , el Instituto Valenciano de Conservación y Restauración.

Debido a la crítica situación en la que se encuentran los materiales constitutivos del Pórtico, resulta imprescindible contar con el apoyo de un equipo interdisciplinar de investigación. El proceso de intervención va a ser un trabajo lento y complejo siendo necesario evaluar el comportamiento de los sistemas  testados durante toda la intervención. Además, un proyecto de estas características sirve para poner a punto estudios y metodologías de actuación aplicables a otros conjuntos de piedra policromada.  En este sentido, se está elaborando un “Protocolo de evaluación del riesgo de los tratamientos de restauración”, que se integra en el Plan Nacional de Investigación en Conservación (MECD), comprobando la efectividad de los distintos métodos, su interacción con los materiales a conservar, los residuos generados y los posibles cambios de color, tanto durante el desarrollo de la intervención como para programar los futuros trabajos de mantenimiento.

Policromía original (recreación) del Pórtico de la Gloria

Estudio de las policromías

La primera decoración pictórica identificada correspondería al momento de la construcción del Pórtico por el taller del Maestro Mateo, que se gestó durante el episcopado de Pedro Gudistéiz (1168-1172), aunque su principal promotor intelectual fue el canónigo Pedro Suárez de Deza (1173-1206). Es un ejemplo excepcional de complejidad técnica y riqueza de acabados. Los pigmentos se aplicaban en varias manos para lograr una mayor intensidad cromática. La presencia del color tiene una especial relevancia, con un empleo predominante de bermellón, oro y lapislázuli, aplicados sobre una preparación muy elaborada de hasta cuatro capas, tendidas sobre cola animal. Las láminas metálicas de oro puro se utilizan sobre los mantos, túnicas, coronas y atributos. Aparecen pequeños estampillados y decoraciones a pincel sobre los fondos dorados, como es el caso de los bordes de las túnicas, mantos y cabellos, con perfilados en negro. Los instrumentos musicales, fídulas o violas, arpas, salterios y “organistrum”, estarían revestidos también oro de gran pureza y decorados con colores muy intensos y contrastados.

Suponemos que la segunda intervención se realizaría en el siglo XVI, coincidiendo con obras de ampliación y remodelación documentadas en el archivo de la Catedral. En el año 1529 por orden del Arzobispo D. Alonso de Fonseca se trasladan las puertas interiores al exterior de la fachada occidental, cerrando el espacio del nártex que hasta ese momento estuvo abierto. El color no aparece ahora aplicado sobre una preparación homogénea sino sobre una capa pardo-anaranjada de tierras y pigmentos secativos, que se daría para regularizar la superficie en las zonas más deterioradas y directamente sobre la policromía subyacente conservada. Se emplean pigmentos intensos y contrastados, como el blanco de plomo, óxidos de hierro, bermellón, rojo minio, laca roja, resinato de cobre y negro de huesos, pero el lapislázuli es sustituido ahora por el azul de azurita, mucho más inestable. Se emplean también lacas trasparentes para enriquecer los colores y los motivos decorativos, realizados con láminas metálicas de oro, plata y estaño, este último para la elaboración de brocados.

La técnica del brocado aplicado es de origen centroeuropeo y se extiende por toda Europa a partir del siglo XV. Consiste en el empleo de láminas de estaño en relieve, adheridas al soporte y posteriormente doradas y lacadas, para imitar los detalles ornamentales más lujosos de los ropajes y bordados de las telas. En un momento posterior, un tercer policromado general modifica la imagen del conjunto del Pórtico, con una apariencia muy decorativa y enriquecedora. No sabemos el momento exacto de su ejecución pues las fuentes escritas no nos proporcionan una información precisa. Tenemos constancia del encargo realizado en 1651 al pintor flamenco Crispín de Evelino para intervenir en las carnes de algunas figuras y es probable que unos años después Pedro de Mas y Juan Estévez, pintores de la Catedral, retocaran las esculturas. También es lógico pensar que durante las obras de remodelación de la fachada del Obradoiro entre 1738 y 1759, dirigidas por Fernando de Casas y Novoa, se actuara sobre los relieves.

La sucesión de policromías que aparecen en las encarnaciones de las figuras más importantes y accesibles reflejan estas actuaciones descritas en las fuentes documentales. El color se aplica ahora sobre una preparación blanca grisácea, compuesta por tierras, carbón vegetal, albayalde, carbonato cálcico y negro de huesos, que regularizaría la superficie en las zonas más deterioradas. La paleta de este momento tiene menos luz que las anteriores, añadiendo blanco y sombras a los pigmentos puros y brillantes de las policromías anteriores. Sobre la tercera policromía se ha localizado una cuarta intervención que afecta a todo el conjunto. No tiene la misma calidad ni riqueza que las anteriores, por lo que deducimos una intención más reparadora que decorativa. Se mantienen o imitan con escasa calidad técnica los motivos correspondientes al período anterior. La paleta cromática es similar, empleando azul azurita, verde de cobre, amarillo ocre, naranja minio, rojo bermellón, rojo óxido de hierro, rojo laca, negro carbón vegetal, albayalde y carbonato cálcico; aglutinando siempre el color con aceite secativo. En el reportaje fotográfico que documenta la realización del vaciado en yeso para el Museo londinense South Kesington, hoy Victoria & Albert Museum en 1866 se aprecia claramente esta intervención, todavía en buen estado de conservación.

Sobre estos estratos generalizados de color se han localizado asimismo diversos repolicromados parciales, consistentes en retoques con colores ocres y a base de rojos óxido de hierro y tierras aplicados en algunos atributos, fondos y motivos vegetales.

Restauradora trabajando en el Pórtico de la Gloria

Proceso de restauración

El Pórtico de la Gloria se encuentra en la actualidad en un estado de conservación muy delicado. La exposición a elevados niveles de humedad ambiental y las filtraciones del agua de lluvia han provocado la cristalización de las sales solubles, la disgregación del granito y el desprendimiento de los estratos pictóricos. Dichos procesos se han visto acelerados a causa de la utilización de materiales poco permeables en anteriores intervenciones, como morteros, consolidantes y protectivos. Por este motivo, ha sido prioritario garantizar la estanqueidad de las fábricas en la fachada occidental del templo, acometiendo una serie de actuaciones en las cubiertas sobre el Pórtico, en las torres y la fachada del Obradoiro. Al reducir el contenido de humedad en los materiales se ha podido iniciar la aplicación de los tratamientos de restauración.

Se ha realizado un detallado estudio de los compuestos salinos en todo el ámbito del nártex, con el fin de identificar cualitativa y cuantitativamente las formaciones que afectan a la conservación de los materiales y determinar los contenidos de humedad en las diferentes zonas. Se han empleado técnicas geoquímicas, de difracción de rayos X, de termografía de infrarrojos, así como cartografías superficiales de sales y humedades. La situación es por tanto de extrema fragilidad física y notable inestabilidad química, por lo que cualquier intervención sobre la policromía debe hacerse sobre el criterio de mínima intervención y valorando los cambios que puedan producirse en parámetros tan sensibles como pH, conductividad, temperatura y solubilidad.

El objetivo fundamental de los trabajos será siempre la estabilización de la superficie, retirando únicamente los depósitos de suciedad, salinos y de naturaleza biológica que ponen en riesgo la conservación del soporte y las decoraciones, ya que propician la retención de la humedad y la activación de los procesos químicos. Para poder garantizar la conservación de los relieves resultará imprescindible implementar un Plan de Mantenimiento, definiendo unas zonas de control representativas de los indicadores de deterioro que afectan al conjunto, realizando revisiones periódicas una vez finalizada la actuación en curso. Será asimismo necesario establecer unos parámetros de seguridad en los valores de humedad relativa y temperatura que permitan mantener la estabilidad requerida para la conservación de la obra.

(1). El equipo de restauración está integrado por Marta Gómez-Ubierna (Jefe de equipo), Cristina Cabodevila Ros, Olga Gago Múñiz, Estefanía Gradín Carbajal, Isabel Patrocinio Jimeno Victori, Montserrat Lasunción Ascanio, Leire Marcos Mugartegui, José Morillo García y Liliana Rey Varela.

 

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IMÁGENES: Trabajos de restauración en las cúpulas, recreación virtual de la policromía original (Petra S. Coop.) y detalles de los trabajos de limpieza. Instituto del Patrimonio Cultural de España

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